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LAS HISTORIETAS DEL “POETA MALDITO”: FRANCOIS VILLON

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       “Nació en 1431, el mismo año que quemaron a Juana de Arco en Rouen. Vivió casi toda su vida en París; para serle justos, en sus tabernas: Trumillières, La piña, La jaula verde. Y se salvó in extremis de la horca en Chatelet, la prisión donde sus huesos dieron a parar en más de una ocasión por camorrista y criminal. En dónde acabó no hay noticia, pero poco importa, como él mismo dejó escrito: “No hay más remedio que emprender la huída” (…) fue el último goliardo, el primer asesino poeta, un genuino maldito avant la lettre. Sus compinches de correrías, gentes “con mal en el alma y bien en el cuerpo”, los eligió entre lo más degenerado del lumpen. Sus amores, nada corteses, de sitios aún peores. Su poesía, irreverente, sincera, clásica en su forma pero radical en su fondo, fue un dardo envenenado contra maeses usureros, eclesiásticos panzudos y escolásticos enrocados en la miopía de la cultura oficial”.  (Escrito por Nacho Segurado en Blogs.20 minutos)

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   La turbulenta vida de Villon fue utilizada al menos en dos oportunidades en la historieta argentina. La primera de ellas en 1950 en la revista Rayo Rojo donde aparece como protagonista de “Rey por siete días”, historia en la cual “el poeta vagabundo” (así se lo llama) ha sido nombrado Gran Condestable del Reino por el  Rey Luis XI. Este le ha concedido siete días de poder para salvar a París del sitio en que se encuentra. Ignoramos si se trata de la adaptación de un texto existente o un guión original ya que no se consigna ese dato. Otra posibilidad es que haya sido escrito por el mismo dibujante de la serie, en este caso Fernando Fernández Eyre, más conocido por su habitual seudónimo de “Fernand”

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vill4    Casi medio siglo después Villon vuelve a convertirse en figura central de una historieta titulada precisamente “Villon” publicada en 1997 en Intervalo con guiones de Néstor Barrón y dibujos de Emiliano Parmigianni. En el primer episodio del cual mostramos algunas páginas el guionista imagina una supuesta infancia del protagonista y aprovecha para incluir a otra figura histórica, Giles de Rais, el tristemente célebre Barba Azul, de cuyas garras se salva Francois y queda bajo la protección del sacerdote Villon, cuyo apellido adoptaría luego. De esta serie se publicaron apenas media docena de episodios ya que poco después de aparecer el último de ellos Intervalo llegaba a su fin. (Carlos  R. Martinez)

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VILLON BÁSICO

villretratoEl verdadero nombre de Villon fue François de Montcorbier. Su madre enviudó cuando François era aun muy pequeño y le confió el niño al maestro Guillaume de Villon, canónigo y capellán de Saint-Benoît-le-Bétourné, cuyo apellido adoptó en prueba de gratitud. Estudió en la facultad de Arte, pero tras obtener una licenciatura, descuida el estudio para correr detrás de la aventura. A partir de esta época, su vida tendrá por telón de fondo la guerra de los Cien Años y su cortejo de brutalidades, hambruna y epidemias. Acusado de asesinar al religioso Philippe Sermoise, su rival en amores, es obligado a huir de París, pero obtiene el perdón en enero de 1456. Poco después participa en el robo del Colegio de Navarra. Entre 1456 y 1461, prosigue sus andanzas por el Valle del Loira, es encarcelado en el verano de 1461, pero liberado algunos meses más tarde con ocasión de una visita de Luis XI. De vuelta a París, escribe Le Testament y es arrestado una vez más en 1462. Es torturado y condenado a la horca, pero el juicio será casado en apelación en enero de 1463. La pena es conmutada por diez años de destierro de París. Se pierde su rastro después de este último episodio. Su creación más celebrada es “La balada de los ahorcados”, escrita cuando esperaba su ejecución en la horca.

LAS IMÁGENES DE “VILLON” FUERON TOMADAS DE LOS ARCHIVOS DEL GRUPO WOODIANA

 

 

 

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CUADRITOS PARA ENAMORADOS

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  Hasta hace unos años lo poco que sabíamos por estos pagos acerca del Día de San Valentin consistía en que, en 1929, fue la fecha elegida por Al Capone para sacarse de encima a varios competidores en el rentable negocio de la venta ilegal de whisky, tal como lo hemos visto en series de TV y películas, entre ellas -aunque en clave de comedia- la extraordinaria “Una Eva y dos Adanes”. Pero, cosas de la globalización y el marketing, hoy el 14 de febrero ha sido impuesto también entre nosotros como el Día de los Enamorados, así como antes ocurrió con Halloween y -vaya uno a saber- puede ocurrir mañana con el día de Acción de Gracias. Pero como lo hecho, hecho está, y no vamos a cambiarlo desde este modesto blog, vayamos a lo nuestro y a riesgo de ser señalados como “colonizados culturales” les ofrecemos esta reseña de revistas de historietas publicadas en Argentina donde el amor y el romance fueron los temas casi excluyentes.

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   Cronológicamente, la primera revista en incluir el tema romántico es Intervalo, aparecida en 1945, aunque con la salvedad que en sus primeros años predominan las adaptaciones de grandes obras literarias donde el tema amoroso podía no ser el principal. Hacia los años cincuenta la inclusión de diversas series inglesas y yanquis más los guiones de escritores locales (Josephine Bernard, Alberto Migré, etc.) incrementan la cuota de romance, característica que crecerá aún más en los años posteriores.

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  Hacia 1950 aparece Secretos del Amor, que realizaban los mismos editores de la revista Aventuras, o al menos compartían la misma redacción. En su material alternaban historietas extranjeras y locales (una de ellas con guión de Nené Cascallar, famosa autora de radioteatros) con una sección dedicada a las estrellas de Hollywood,  otra al radioteatro, relatos breves  y el infaltable “consultorio sentimental”.

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     Pasiones Blancas apareció en 1953 y era publicada por Editorial El Pueblo S. A., que editaba también el diario homónimo y tenía su sede en Herrera 527, la misma dirección de la empresa responsable de la revista Ping-Pong: Editorial Difusión. Pasiones Blancas se definía como “revista semanal de grandes novelas adaptadas en historietas” predominando en ella el material importado, que debía provenir seguramente de revistas norteamericanas. La cuota local estaba cubierta por adaptaciones de novelas y títulos como “Una enfermera difícil” que parece ser “Dorita la enfermera”, que con dibujos de Bruno aparecía en la misma época en Pong-Pong.

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   En 1957 Muchnik Editores que poseía la licencia para los personajes de la National Comics,  entre ellos Superman y Batman, lanza también su revista de historietas románticas, siendo su material de procedencia norteamericana, más un relato breve y la sección “Correo del Corazón”.

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     Tu y Yo: No tenemos este título en nuestra colección y por lo tanto no podemos asegurar que sea de edición argentina ni brindar sus características, pero por la dudas lo incluimos.

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  Y cerrando esta reseña “Amor Joven”, publicada por Editorial Mazzone en 1972 con material proveniente de España. 

     Un desarrollo más amplio de las características de estas revistas y del auge del “romance comics” en Estados Unidos puede verse en la siguiente nota que publicamos en TOP en 2008:

https://luisalberto941.wordpress.com/2008/12/16/recuerdo/

   

UN GALLEGUITO CARASUCIA…PERO FOTOGÉNICO

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  galle1 La adaptación de radioteatros le dio grandes satisfacciones a Editorial Columba, vínculo que tuvo su pico máximo cuando en 1953 se publicó en El Tony la versión en historietas “El León de Francia” de Roberto Valenti, batiendo récords de ventas. 

   galle2 Una década después Columba llevó a la historieta otro éxito de Valenti: “El galleguito de la cara sucia”, que había sido interpretado en radio por Eduardo Rudy  e ¿Hilda Bernard?  y que ilustró ENRIQUE RAPELA en Intervalo, a inicios de 1963. Cabe acotar que en su larga trayectoria Rapela dibujó generalmente ambientes gauchescos o adaptaciones de novelas de época, por lo que resulta una rareza ver su nombre en una historieta de este tipo.

     GALLETAPA  En 1966, poco tiempo antes del cese de la edición semanal, se publicó en Intervalo una nueva versión de “El galleguito…” pero en fotonovela, también con Eduardo  Rudy como protagonista y dirección de Alfredo Grassi. En la sección  “Los Expedientes Columba” (en la parte superior de esta página) puede verse una amplia nota que dedicáramos al radioteatro en la producción de Columba.  (C. R. Martínez)  

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Leandro Sesarego (2): Algunos de sus trabajos en los años cincuenta

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En esta segunda nota de la serie que le estamos dedicando, nos ocuparemos de la actividad de Leandro Sesarego en la décadas del ’50, gran momento de la historieta argentina y de su propia trayectoria. Omitimos de este repaso sus trabajos como ilustrador, tema que será motivo de la próxima nota.

     sesarego-vindicatorSESAREGO-MIRANDA  En los años cincuenta no había prácticamente revista  donde no aparecieran dibujos de Sesarego, y eso que en aquellos años los títulos dedicados a la historieta abundaban en los kioscos. Siguiendo un orden más o menos cronológico aquí mostramos una página de “Vindicator, el corsario justiciero”  publicada en Ping Pong entre 1951 y 1952 y una adaptación de la obra “Lucía Miranda” de Hugo Wast (Intervalo, 1952). Como se ve, los temas ambientados en el siglo XVI parecían ser su especialidad.

    sesarego-ponchosesarego-pasiones     Sesarego fue uno de los varios dibujantes que realizó Poncho Negro, personaje que tuvo a su cargo en 1954. Ese mismo año en la revista Pasiones Blancas dibujó “El fruto de la traición”, donde nuevamente pudo demostrar  la forma minuciosa en que documentaba temas de época. 

  sesarego-caucaso2  En la segunda mitad de los años cincuenta colabora con Editorial Codex y Publicaciones Universales. Para esta última  (que editaba las revistas Aventuras del Oeste y Odiselandia realizó especialmente tapas, ilustraciones y viñetas. Para Codex dibujó en la revista Justy el personaje “Rex Antic” (un Indiana Jones  adelantado a su tiempo) escrito por Alfredo Grassi. Según el veterano guionista la minuciosidad de Sesarego en su trabajo  no le permitía cumplir los plazos de entrega, por lo cual la serie fue continuada por Eugenio Zoppi. También colaboró en Pimpinela y en los diferentes suplementos de esa revista  que con el título de Libros publicaba la citada editorial. La imagen corresponde a “El prisionero del Caucaso” (El Libro de la Guerra, marzo de 1959).

      aguada3   Aunque con escasas participaciones Sesarego estuvo también presente en lo que fue el suceso editorial de fines de los cincuenta, Hora Cero Extra, donde dejó dos episodios de Ernie Pike de gran calidad: el aparecido en el Nº  9  (Mayo de 1959)  ambientado en la guerra de Corea que realizó a la aguada con un grado de detalle casi fotográfico y otro publicado en el Nº 14 (Octubre de 1959), donde la sabia utilización del claroscuro resaltaba el dramatismo de la historia, la de un piloto que al ser derribado contempla entre los restos de una ciudad el horror que ha ayudado a generar. También dibujó una tapa de Hora Cero Extra y al menos un episodio de la serie  “Cuentos de la Ciudad Grande”, aunque no lo tenemos en nuestro archivo para verificarlo.  Finalizando la década publica en Patoruzito “Albergue Warnes” (1960).

Hora Cero  Extra Nº 14

Hora Cero Extra Nº 14

   En consonancia con la declinación que experimentó la historieta argentina en los sesenta, la actividad de Sesarego en ese período se vuelca preferentemente al exterior colaborando con editoriales inglesas e italianas, lo que será también motivo de una próxima nota.  (Carlos R. Martinez)

La vigorosa pluma de Carlos Vergottini, “Marius”

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   marius5marius3 Salvo la mención que hacen Saccomanno y Trillo en su “Historia de la Historieta Argentina” (que lo llaman Mario)* y algún dato aislado, poco se sabe sobre la vida de   Carlos Vergottini, dibujante de pluma tan ágil como vigorosa que con el seudónimo de “Marius” realizó entre fines de los años cuarenta y hasta mediados de los cincuenta una serie de colaboraciones para la revista Intervalo, trabajos entre los cuales se cuentan adaptaciones como “Maese Cornelio”, “La casa Schiling”,  “Los derechos de la salud”, “Los archivos de Guibray” y “Pedro Landais”. Estas imágenes tomadas de nuestro archivo permiten apreciar el gran dinamismo tanto en la composición de los cuadros como en el movimiento de las figuras que distinguía a Marius, hermano del escultor Julio César Vergottini (1905-1999) junto con quien recorrió Brasil, Europa y el Norte de Africa entre 1928 y 1935. Según referencias Carlos Vergottini se habría quitado la vida arrojándose al Riachuelo, versión que cobra asidero si se tiene en cuenta que su hermano vivía en una especie de torreón donde funcionaba la sala de máquinas del viejo Puente Pueyrredón, lugar hoy convertido en museo.

(*) Leyendo una biografía del escultor Vergottini descubrimos que su hermano no se llamaba Mario sino Carlos, lo cual nos permitió reorientar nuestra búsqueda. Averiguamos así que entre 1938 y 1947  Marius ilustró los libros “Glosario Cervantino”, “Galería Española”, “El Quijote Azul” y “El nuevo gobierno de Sancho”. Por otra parte en una nota aparecida en Clarin con motivo de la muerte de Julio César Vergottini se señala que su hermano Carlos (Marius) dibujó en el diario La Razón la tira  “Hombres ilustres”.

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