SEUDONIMOS AL POR MAYOR EN MIL PLUMINES

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JACK HOVER

 

José Llanos

En MIL PLUMINES llegamos ya a la letra J, copada casi por seudónimos y un nombre real que casi lo parece. Esa nómina se integra con Jack Hover, Néstor Jok, John Lawrence, José Llanos y Jorge Rubal.

www.milpluminesargentinos.wordpress.com

 

 

Presentación del libro “Fusilen a…¡Dorrego!”, de José Massaroli

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El libro con la historieta que cuenta la vida del coronel Manuel Dorrego (1787-1828), escrita y dibujada por José Massaroli y editada por La Duendes, será presentado al público en la sala Juan L. Ortiz de la Biblioteca Nacional, el martes 30 de agosto a las 19 horas, con entrada libre y gratuita.

    Habrá una charla a cargo del autor, acompañado por el escritor y periodista  Hernán Brienza ,  el escritor Germán Caceres, y el humorista Migue Rep . Luego de la misma se responderán las preguntas del público y se firmarán ejemplares.

   La vida de este patriota fue  llevada a la historieta  por Massaroli para ser publicada por el diario La Voz en 1984, basándose principalmente en Vida y Muerte de Manuel Dorrego, de Enrique Pavón Pereyra. Mientras la obra continúa difundiéndose semanalmente en internet por el grupo editor La Duendes en su blog Historieta Patagónica, se decidió publicar la versión completa en agosto de 2011.

   El libro, con un total de 120 páginas, incluye un prólogo escrito por Hernán Brienza, cuyo reciente libro El Loco Dorrego ha despertado gran interés por esta entrañable figura de nuestra historia,  y otro prólogo de Germán Cáceres, centrado en la historieta como obra artística

Información útil:

Notas en el blog del autor:
La Vida de Manuel Dorrego en Historieta Patagónica

Fusilen a… ¡¡DORREGO!! en la Biblioteca Nacional, 30 de agosto, 19 horas

Los 80 años de Juan Arancio

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     Hoy, en el día de su 80º cumpleaños, cerramos la serie de notas acerca de Juan Arancio con una ficha confeccionada en base a nuestros archivos en la cual sintetizamos sus treinta años de trabajo en la historieta.      

 

Odiselandia, 1958

  Juan Arancio nació en Santa Fé el 24 de agosto de 1931.  Autodidacta (“por un año concurrí a la Escuela de Artes Plásticas donde siempre me aplazaban en dibujo y en pintura”) ya desde la adolescencia se siente atraído por la historieta y crea luego sus primeros personajes como “Terry Dick” y “El Gaucho Saverio”. Con este último gana un concurso que había organizado el diario El Interior de la ciudad de Santa Fe, aunque, por sugerencia del poeta Julio Migno en lugar del agringado nombre original pasó a llamarse…”Santos Bravo”.

   Ya en el ámbito nacional las primeras menciones de trabajos de Arancio datan de 1950 con la publicación en el Nº 204 de la revista Aventuras de una adaptación de “Las cuatro plumas”.  En 1953 ilustra la tapa de una revista llamada 10 cuentos y una platea y posteriormente colabora en Poncho Negro (revista que apareció en noviembre de 1954), realiza en 1956 una historieta titulada “Rebelión” en la revista Justy y para la misma época dibuja viñetas para un artículo de la revista Odiselandia.

  

Frontera Extra, 1959

  Con posterioridad a esa fecha colabora también en las publicaciones de Editorial Cleda que dirigía Carlos Clemen, donde dibuja en 1959 con argumento propio un personaje que había creado a los 22 años: “Terry Dick”, que apareció en la revista Fargo Kid. Desde abril del citado año comienzan a aparecer –primero en Frontera Extra y luego en Hora Cero Extra– trabajos suyos de temática gauchesca o isleña como  “Misterio”,  “El manguruyú” o “La nutria blanca” (la mayoría con guiones de Jorge Mora), colaboraciones que se intensifican al año siguiente con títulos como “Imunga”, “Macho Viejo” (de ambiente africano),  “Texas”,  “El motín del Bangalore”, “Aventura en el mar” y “Motín en el negrero”.

  

Dr. Yukón,

   En 1960, ya radicado Carlos Roume en Europa, Arancio toma a su cargo la serie “Patria Vieja” que aparecía en Hora Cero Extra y otras de similar temática que se publicaron en Frontera Extra, tal el caso de “Invasiones”, un conjunto de cinco episodios recreando las Invasiones Inglesas. En esta misma etapa en Editorial Frontera publica su personaje “Santos Bravo” con guiones de Oesterheld, aunque la diferencia de esos dibujos con su estilo de esa época llevan a pensar que fuera material realizado años atrás, habiendo Oesterheld reescrito las historias. En 1961 realiza también una adaptación del  “Martín Fierro” aunque en este caso no es técnicamente una historieta sino un conjunto de ilustraciones, a lo sumo una “graphic novel”, si se nos permite la licencia.

 

Nota sobre "El Chumbiao" en Clarín Revista, 1967

 

      Casi simultáneamente con sus trabajos para Frontera colabora con Editorial Columba donde su dominio del tema lo hace imprescindible en todas aquellas adaptaciones de tipo histórico y gauchesco. Al margen de ese numerosos trabajos Arancio vuelve a publicar aunque ahora con guiones propios “Santos Bravo (Fantasía,1966)  y  realiza en D’Artagnan la excelente “Pehuén Curá”, creada por Julio Alvarez Cao. Su tarea en los años iniciales de la década del sesenta se completa con distintos trabajos para Editorial Yago, como “Fuerte Argentino” (Misterix y Super Misterix), “Dr. Yukón” (con guión propio),  “Los pescadores de ballenas (Misterix – 1964) y unitarias para dicha revista.

      Desde 1966 y por varios años colabora con la revista Anteojito ilustrando obras de Salgari, Julio Verne y Stevenson, entre otros y en 1967 Clarín le confía la tira diaria “El Chumbiao”, sobre guión de Fermín Chaves, y al finalizar ésta en 1969 “El Capitán Ontiveros” con guión de Antonio Nella Castro, historieta que continuó hasta la aparición en 1975 de “El Loco Chavez”, de Trillo y Altuna. Cabe acotar que en los años setenta “El Chumbiao” apareció en  El Tony con dibujo y guiones de Arancio y vuelve a publicar su versión del “Martín Fierro”. En el campo internacional deben destacarse sus colaboraciones con editoriales de Inglaterra, Australia, Canadá e Italia, y trabajos para los Estudios Disney en los Estados Unidos. Sin que podamos precisar fecha realizó también la tira diaria “Juan Chiviro” en el diario El Litoral, de Santa Fe.

     En el tramo final de su carrera como historietista Arancio realizó “Montez” (Skorpio Gran Color – 1977) y “Timber Lee” (Tit-Bits – 1977) con guión esta última de Mino Milani. A comienzos de los ochenta y cumpliendo un objetivo que se había propuesto deja la historieta para dedicarse por entero a la plástica, habiendo realizado desde entonces numerosas exposiciones y logrado importantes premios. En 1993 Juan Arancio fue declarado “Ciudadano Ilustre” por el Concejo Municipal de la ciudad de Santa Fé. (C.R. Martinez)

      La nómina completa de las muestras realizadas y de distintos reconocimientos logrados a lo largo de su trayectoria puede verse en:

 http://www.juanarancio.com.ar/artista.php

Arancio en primera persona: desde la llegada a Columba hasta su despedida de la historieta

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    En la penúltima nota de esta serie dedicada a homenajear a Juan Arancio con motivo de sus inminentes 80 años, recorremos a través de su propio testimonio el momento de su llegada a Buenos Aires y a Columba, las impresiones respecto al medio en que trabajaba y sus colegas, y finalmente la decisión de dejar la historieta para dedicarse por entero a la pintura. Estos pasajes  han sido tomadas de la maqueta del libro “Juan Arancio, pintor de la isla” que realizó el documentalista Jorge Prelorán.

  

Album Intervalo, 1965

  (…) Un día, de antojo nomás, junté el material de historieta que tenía, la cargué en una valijita que me había hecho y me llevé todos esos dibujos a Buenos Aires. ¡Era la primera vez que iba! Así fue como llegué a la Editorial Columba, que publicaba las revistas El Tony, D’Artganan, Fantasía, Intervalo. Claro, desconocía, digamos, y caí a eso de las 8 de la mañana a golpear allá; pero estaba todo cerrado y me senté en el umbral. Al tiempo cayó una señorita; le expliqué a que venía, y me dijo: -Déjeme los dibujos y dé una vuelta por ahí; vaya a conocer Buenos Aires, y después venga y le damos una contestación. (*)

    Le dejé la valijita con los dibujos y todo, pero como yo era pajuerano, desconocía como era eso y daba vueltas a la manzana, siempre volviendo por ahí para no perderme…Cuando al fin llegaron me presenté con ellos; me esperaban con mis dibujos en la mano Ramón Columba y el Director Artístico, un tal Presa, que era tartamudo. Quisieron saber cuánto yo pretendía ganar, y les dije “Lo que ustedes acostumbren”…Me dijeron. No recuerdo cuánto habrá sido, ¡pero era una fortuna! ¡Me quería volver a pie de la alegría!

D'Artagnan, 1966

 

D'Artagnan, 1971

Con esa plata pude convertir mi rancho en una pieza de ladrillos, y pude ayudar a mis hermanos, que trabajaban salteado (…) Y ahí entré a trabajar en la revista El Tony, por el tema mío que era histórico. Todo lo histórico lo hacía yo.

     Viajaba a Buenos Aires cada diez días para llevar las historietas. Entregaba y cobraba. En fin estuve ilustrando mucho en libros y revistas, pero siempre volvía a la isla…Es que cada tanto me daba ganas de pintar esos temas: la vida y las costumbres del islero. (…) Por un tiempo –cuatro años- viví en Buenos Aires, porque mi señora quiso estudiar periodismo. Allí escuchaba presentaciones de Jorge Luis  Borges, Ernesto Sábato, Julian Marías, Dalmiro Sáenz. A Borges le ilustré un ensayo sobre el Martín Fierro.

     Lo cierto es que me estaba haciendo un nombre en el ambiente de la ilustración, y como había muchas revistas en ese entonces, los editores estaban siempre buscando buenos dibujantes. Lo mismo pasaba con las grandes agencias del mundo como la editorial Scorpio de Milán (N. de la R: Eura) o los estudios de Walt Disney. Ellos tienen gente que van buscando, y si hay como quien dice buenos hacedores, tratan de pagarles más para obtenerlos.

       En el gremio, todos los dibujantes que trabajábamos en la Argentina nos conocíamos. José Luis Salinas fue considerado por otros dibujantes entre los mejores del mundo. Me solía invitar a su casa. Cuando yo llegaba dejaba de trabajar para charlar conmigo. Le gustaba conversar porque yo siempre le contaba cosas de acá; y a mí me emocionaba mucho las cosas que el hacía. Lloré mucho cuando murió, era un tipo maravilloso(…) Conocí también a Carlos Roume. ¡Hacía saltar las imágenes del papel!

      Durante unos 30 años   me gané la vida haciendo historietas, pero la verdad es que me llamaba más el pintar. Un buen día –allá por 1980- dejé de dibujar profesionalmente y me dediqué exclusivamente a pintar. Es mi verdadera pasión. A lo largo de estos veinte años me he dado el lujo de vivir de mi arte, y mejorar considerablemente por el sólo hecho de pintar todos los santos días de mi vida. Considero que mi trabajo ha sido siempre para mejorar la sociedad en que vivo. Aún en un entretenimiento tan popular como la historieta, los cuentos que yo dibujaba tenían un contenido moral, una moraleja positiva como ejemplo de cómo se debe vivir en sociedad. Eso lo tengo bien claro.

(*)   Dado que Arancio afirma que la visita a Columba fue su primer viaje a Buenos Aires, debe suponerse que otros trabajos suyos los envió desde Santa Fé, como debió haber sucedido con la adaptación de “Las cuatro plumas” que presentamos en la segunda nota de esta serie. En esa primera etapa de su carrera realizó también ilustraciones para las tapas de la revista 10 cuentos y una platea (1953), colaboraciones  en Poncho Negro y Justy (esta última en 1956), viñetas en la revista Odiselandia en 1958 y un año después en Corso Pete publicó su personaje “Terry Dick”. 

   Respecto al año en que llegó a Columba, el afirma que estuvo con Ramón Columba, quien falleció en 1959, por lo que debió ser antes de esa fecha, salvo que se refiera a Ramón Columba hijo. La última acotación es que -sin querer corregirle la plana al protagonista- nosotros “descubrimos” a Arancio por sus trabajos en Hora Cero y Frontera Extra a partir de mediados de 1959 y luego sí en las revistas de Columba. (CRM)

NUEVOS NOMBRES EN “MIL PLUMINES”

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"Planeta Extra" por Ippóliti

 Ya pueden verse en el Blog MIL PLUMINES ARGENTINOS las fichas correspondientes a Sergio Ibañez, Ibero, Eduardo Iglesias y Gabriel Ippóliti. Continuamos de esta manera sumando nombres a la base de datos que, una vez concluida, registrará las trayectorias de varios centenares de dibujantes que han hecho historietas en nuestro país. 

 

IGLESIAS

 

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