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El indio en la historieta argentina: Trabajos de Breccia, Arancio y Roume

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Continuamos la serie dedicada a los aborígenes argentinos (eso de “pueblos originarios” nos suena un poco rebuscado) en nuestra historieta con trabajos de tres dibujantes de primera línea: Alberto Breccia, Juan Arancio y Carlos Roume.

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   En 1958 la revista Patoruzito desarrolló una serie titulada “Donde están los indios argentinos” realizada sobre documentación aportada por la Dirección Nacional de Asuntos Indígenas, estando los guiones a cargo de Mirco Reptto y los dibujos de Alberto Breccia. Las cuatro páginas publicadas en el Nº 676 (11 de Diciembre de 1958) estaban dedicadas a los aborígenes de Formosa y el Chaco Salteño, en este caso Matacos, Tobas, Chulupis y Chorotes. Se trataba obviamente de una historieta de divulgación en la cual se ofrecía distinta información acerca de la forma de alimentarse, de construir sus viviendas o las diversiones de estos pueblos. Parte de estos datos se desarrollaban en bloques de texto tipográfico y correspondían a la narración de los presentadores de la serie, quienes en esta ocasión dialogaban con un funcionario de la Dirección Nacional de Asuntos Indígenas cuyas palabras aparecen dentro de los tradicionales globos.  

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 “Una excursión a los indios Ranqueles” de Lucio V. Mansilla, obra llevada a la historieta en numerosas ocasiones. Aquí la versión dibujada por Juan Arancio en la revista Anteojito en Marzo de 1973. 

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    Aquí vamos a hacer trampa porque en realidad el protagonista de esta historieta no es indio sino un blanco que, secuestrado a los seis años durante un malón, permaneció casi una década en las tolderías llegando a olvidar por completo el uso de la lengua española. “Manquillan, el cóndor perdido ” aparecía los sábados en Clarín Rural,  correspondiendo su primera publicación al 10 de mayo de 1969. Los guiones pertenecían a Osvaldo Guglielmino y los dibujos a Carlos Roume. 

    En “Manquillan” el autor recrea un pasaje de la extensa y novelesca vida de Eugenio del Busto quien, tras ser rescatado en 1825 sirvió luego a las órdenes de Juan Manuel de Rosas, participó junto a él en la Expedición al Desierto en 1833, peleó por Buenos Aires en su enfrentamiento contra Urquiza e incluso llegó a participar en la Campaña al Desierto de 1879, siendo el único militar argentino en formar parte de ambas expediciones. Para mayores referencias sobre este increible personaje (que posiblemente haya inspirado el “Pehuén Curá” de Alvarez Cao) les dejamos el link de la nota que escribimos en “Pampa, Plumín y Facón”, una de las páginas de TOP COMICS:

https://luisalberto941.wordpress.com/pampa-plumin-y-facon-2/

 

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HISTORIETAS CON TOROS, TRAJES DE LUCES Y CAPOTE ROJO

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   Aunque por estos pagos -y menos aún en estos tiempos- no tengan buena prensa, las corridas de toros se han colado de vez en cuando en la historieta argentina, ya sea recordando la figura de algún famoso “matador” o utilizando el ambiente taurino como escenario de una historia. Aquí el repaso a tres de ellas mientras quedamos a la búsqueda de una cuarta que creemos recordar en un episodio de “El Cobra”. 

“Vergüenza de hombre”

   Aunque parezca raro apareció en el Nº 1 de Hora Cero Extra, en Abril de 1958. En cinco páginas Héctor Oesterheld cuenta el dilema de una famoso torero quien afronta su última corrida temiendo que se cumpla el trágico vaticinio que le ha hecho una gitana. Los dibujos son de Daniel Haupt y lamentablemente cuatro de las cinco páginas son fotocopias, por lo que no tienen la calidad que hubiéramos deseado. 

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“Manolete”

   En 1968 en el Nº 67 de Patoruzito se publicó esta historieta breve recordando la figura de Manuel Laureano Rodriguez Sánchez (“Manolete”), muerto a los 30 años en el transcurso de una corrida. Se supone que el material provino de España pero llama la atención que no existe parecido alguno entre el verdadero rostro del torero y la forma en que lo retrató el dibujante.  

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…en la próxima nota nos ocuparemos de “Matador” de Gustavo Amézaga y Gerardo Canelo 

 

 

 

 

 

Bruno Premiani en los años cuarenta: De Billiken a Patoruzito (Nota 2)

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Premiani era corto de vista, tal como se aprecia en esta caricatura de su amigo León Poch

 La extraordinaria respuesta que tuvo la anterior nota sobre Bruno Premiani nos pone en la obligación de encarar de una vez por todas la serie que hace ya bastante tiempo habíamos prometido sobre su obra. Trataremos de abarcar ahora su labor en los años cuarenta, aunque previamente desarrollaremos algunos temas que quedaron pendientes en el anterior artículo. En esta ocasión volveremos a utilizar como referencia la nota “One Lost Story After Another” escrita por Dylan Williams y Andrea Giberti agregando a partir de ahora datos de la entrevista a Premiani que realizó el coleccionista Esteban Laruccia y que fuera publicada en 1980 en el Nº 3 del fanzine Crash!, material que es citado reiteradamente en el trabajo de Williams y Giberti.  Ese artículo de Laruccia -el más completo sobre Premiani que se haya publicado- llegó a nuestras manos procedentes del generoso archivo de Gerarardo Canelo.

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La primera de las cinco páginas del artículo en CRASH!

    Como hemos dicho, antes de pasar a la actividad de Premiani en los años cuarenta nos gustaría agregar algunos datos más sobre su juventud en Italia y su actuación en Crítica en sus años iniciales en la Argentina. Comencemos diciendo que su nombre completo era Giordano Bruno Premiani, lo que no era casual sino que su padre profesaba ideas afines al anarquismo y de esa manera homenajeaba a Giordano Bruno, un fraile y filósofo italiano quemado en la hoguera en 1600 por sus ideas contra el poder de la Iglesia. En cuanto a sus problemas con el fascismo (ver nota anterior) se habrían originado por algunos dibujos satíricos (1) realizados cuando todavía vivía en Italia.

    Con respecto a su etapa inicial en Argentina ya mencionamos que entre sus trabajos para Crítica se contaron las secciones “Visto y Oído” y otra sobre personajes históricos, pero además en esos años treinta Premiani  viajó a través de América Latina dibujando y enviando ese material al diario debido a lo cual -según palabras de Giberti- era conocido comos “el poeta del lápiz”. Fue en el transcurso de uno de esos viajes que conoció a su futura esposa, Beatriz, una descendiente de húngaros con quien se casa en Río de Janeiro, radicándose luego la pareja en Buenos Aires.

LOS AÑOS 40: BILLIKEN Y LOS “CLASICOS PATORUZITO”

 premiani-billi3   Durante los años 40, ya alejado de Crítica, la labor de Premiani como ilustrador  adquiere gran intensidad: realiza trabajos para clientes como la Compañía Italo-Argentina de Electricidad y Ginebra Bols, ilustra novelas famosas para Leoplan, de Editorial Sopena ( trabajos que aparecen firmados como P. Monte) y dibuja láminas educativas que se publicaban a todo color en la doble página central de Billiken con temas tales como “Civilizaciones primitivas de América”, “Historia de los medios de comunicación”, “Historia del alumbrado” ó “Historia de la bicicleta”, todas ellas perfectamente documentadas. En ninguna de las que poseemos aparece su firma, pero el estilo es inconfundible.

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Vista parcial de sus láminas en Billiken

 La historieta no está ausente en esta etapa de la carrera de Premiani, pudiéndose citar sus trabajos en las revistas El Hogar y Mundo Argentino, para las cuales hace  “El mundo perdido” (1947) y “Peter Fox lo sabía” (1948). Pero esa actividad se profundiza cuando Dante Quinterno acepta su propuesta de realizar una serie de adaptaciones de grandes obras literarias, ciclo  que con el nombre de “Clásicos Patoruzito” se inició el 13 de noviembre de 1947 en el Nº 110 de la revista homónima con“Coriolano” de William Shakespeare y continuaría luego con obras de Moliere, Víctor Hugo, Jack London, Alejandro Dumas y otros, siendo Leoanardo Wadell el autor de las adaptaciones. El citado trabajo de Laruccia en Crash! incluye un listado de todas las historietas que dibujó Premiani en Patoruzito, número de la revista, fecha de inicio y de conclusión. 

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“Aventuras en las Islas Salomón”, Patoruzito, 1950

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Patoruzito, 1958

Señala también Laruccia que -dada su dilatada producción-  los “Clásicos Patoruzito” (denominación que posteriormente desaparecería) experimentaron diversos cambios a lo largo de los años, variaciones que se verificaron en diversos aspectos tales como la extensión de las obras, la elección de los temas, la cantidad de páginas publicadas por número, su presentación historietística y la expresión del dibujo. Para ejemplificar lo anterior digamos que desde su inicio y hasta 1951 la serie se publicaba a razón de dos páginas semanales y desde allí hasta 1955 se redujo a una sola página. Otro cambio importante se produjo en 1956 (luego de la única y breve interrupción que tuvo la serie) con la inclusión de los “globos” de diálogo, ya que hasta entonces los textos se ubicaban exclusivamente debajo de los dibujos. En opinión de Laruccia con la finalización de “La vida del Almirante Guillermo Brown”  en julio de 1960 concluye luego de casi trece años la serie denominada originalmente “Clásicos Patoruzito” y que totalizó más de sesenta obras, tras lo cual Premiani realizó alrededor de quince  historietas completas con temas diversos, la última de las cuales (“Bajo la carpa del circo errante” se publicó en julio de 1962 cuando ya Patoruzito estaba a punto de dejar de ser semanal para tener frecuencia mensual y tamaño más chico. (Carlos R. Martinez).

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Patoruzito, 1960

(1) Según Murray Bultinoff, uno de los editores de DC Comics,  Premiani dejó Italia cuando Mussolini amenazó ejecutarlo por dibujar cartoons antifascistas. (“He fled Italy when Mussolini threatened to execute him for drawing anti-Fascists editorial cartoons”), afirmación que habría que tomar con pinzas.

EN LA PROXIMA NOTA: PREMIANI EN ESTADOS UNIDOS

 

 

Athos Cozzi y su lápiz trotamundos

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cozziRevisábamos datos que hace ya tiempo nos facilitó Juan Carlos Massa sobre las revistas de Editorial Record cuando en el sumario de un Pif-Paf de 1980 vimos una historieta titulada “!Ah la Costa Azul!” cuyo dibujante era Cozzi. Nos picó la curiosidad por saber si sería aquel Athos Cozzi que llegó a la Argentina a fines de los años cuarenta, posibilidad que comenzó a tomar forma cuando nos enteramos que efectivamente había trabajado para las revistas Skorpio y Lanciostory de Italia, y que terminó de cerrar cuando en una de sus habituales “gauchadas” Juan Carlos nos acercó imágenes de dicha historieta en la que reconocimos el estilo de quien podríamos llamar un “trotamundos” de la historieta y también de la ilustración, según se podrá apreciar a continuación.

 

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Revista Billiken, 1949

  Tras iniciarse profesionalmente en editoriales de su país de origen, Italia, Athos Cozzi viaja en 1938 a España donde, entre otros trabajos, dibuja para las revistas Pelayos y Chicos las historietas  “Corazón sin miedo”, “Pedrín Machuca” y “Shindú”, este último una especie de Tarzán jóven.

 

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Revista Billiken, 1952

  A mediados de 1948, próximo a cumplir cuarenta años –había nacido en Trieste en 1909- Cozzi llega a la Argentina y de inmediato se vincula con grandes editoriales de la época como Atlántida, Quinterno, Kapeluz, Columba y también Códex, empresa que por esa época daba sus pasos iniciales y para la cual realizó sendos viajes a Chile y Perú a fin de tomar apuntes del natural para las ilustraciones de diversos libros . Ese mismo año dibuja en  la revista Billiken una adaptación de “Las Mil y Una Noches”, al año siguiente “Robinson Crusoe” y entre 1951 y 1953 –siempre en Billiken– la historieta de ambiente espacial “Ray Berton”.

   

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Patoruzito, 1951

  En Patoruzito continúa la serie “Tucho, de canillita a campeón” que había iniciado el español Carlos Freixas, mientras que en Columba se convierte por varios años en uno de los habituales colaboradores de Intervalo (estuvo presente en el primer Anuario de dicha publicación, en 1949), con títulos como “La virgen loca”, “Crimen en Valpinson” o “El negro que tenía el alma blanca” y también ilustraciones de tapa para los Albumes de esa revista y de El Tony.

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    itervanua-53Otro de los campos donde Cozzi se desenvolvió con gran solvencia y éxito fue el de la ilustración –especialmente de temas infantiles y libros de texto-, destacándose en este rubro ese prodigio de ingenio, técnica y buen gusto que fueron las tapas de Selecciones Escolares, revista con contenidos didácticos lanzada por Editorial Codex a fines de 1959.

  cozzi-selec2  Según la página “El Grafópata”, en 1966 Athos Cozzi deja la Argentina para radicarse en Milán desde donde trabaja para Gran Bretaña a través de Alberto Giolitti, otro dibujante italiano que vivió en la Argentina a fines de los años cuarenta. De esa segunda etapa europea y a simple título anecdótico pueden mencionarse las historietas de tono erótico sobre Al Capone y Mesalina que hizo en los años setenta.

     En 1973 regresa a la Argentina desde donde siguió produciendo historietas para el mercado europeo pero vuelve a Italia en 1980 para colaborar, como hemos dicho al principio, en Skorpio y Lanciostory, pero en 1986 -ya enfermo- volvió a Barcelona donde permaneció hasta su muerte en 1989. (Carlos R. Martinez)

Para más datos sobre los comienzos de Athos Cozzi en Italia y España recomendamos la siguiente página:

http://grafopata.com/dibujantes_fitxa.asp?IDbook=45

 

 

¡UN HALLAZGO: ALTUNA EN EL “PATORUZITO AMARILLO”!

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   En enero de 1963, Patoruzito cerraba su ciclo como revista semanal iniciado en 1945 y pasaba a una frecuencia mensual y a un formato símil libro de bolsillo, ofreciendo casi exclusivamente material reeditado. La nueva modalidad se extendió hasta 1966 cuando el prestigioso título volvió a un formato aproximado a 20 x 28 cms y a contenidos que alternaba material extranjero y local y, en este último caso, combinando reediciones con nuevos trabajos. De esta etapa que hemos denominado del “Patoruzito amarillo” (por el color predominante en sus tapas) nos ocupamos en su momento en una nota cuyo link incluimos al pie de este artículo.

   altuna4 Esta nueva versión de Patoruzito se extendió desde 1966 hasta inicios de 1971 cuando la revista desaparece definitivamente y, en una época de vacas flacas para la historieta, fue uno de los pocos lugares donde guionistas y dibujantes podían publicar sus trabajos. Oscar Carovini, Leandro Sesarego, García Durán, Octavio Oscar o Domingo Mandrafina (que publicó allí su primera historieta) fueron algunos de los nombres que desfilaron por ese Patoruzito donde predominaban las historietas breves (cinco páginas a lo sumo) generalmente de tipo deportivo o bélico. 

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  A los nombres señalados anteriormente se suma ahora (para nuestra sorpresa) el de Horacio Altuna, quien en el Nº 59 de marzo de 1968 publicó dos historietas, una bélica de cuatro páginas titulada “Náufragos de guerra” y otra de sólo dos páginas en la cual Altuna homenajeaba a un ídolo del club de sus amores (y el nuestro) es decir Racing Club a través de “Roberto Perfumo, historia de un crack”.  La primera de ellas no está firmada pero no creemos equivocarnos respecto a su autor. Agreguemos por último que para esa fecha y tras haber realizado en 1965 “Supervolador” en la revista homónima y “Legión Extranjera” en Misterix, Altuna estaba por ingresar o recién lo había hecho a Columba, donde en sus primeros tiempos realizó distintas historietas de tema deportivo escritas por Robin Wood. (Carlos R. Martinez)

https://luisalberto941.wordpress.com/2013/01/07/aquel-otro-patoruzito-el-olvidado/

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