El MIG, Museo de la Ilustración Gráfica, de Buenos Aires está presentando en el CCRF (Centro Cultural Fontanarrosa, de Rosario), la Muestra Virtual “ALFREDO SABAT, HUELLAS DIGITALES”, compuesta por caricaturas, time-lapses, ilustraciones y videos. Inaugurada el 30 de abril, la citada Muestra cuenta con curaduría del propio artista y compaginación de imágenes, textos y videos a cargo de Hugo Maradei, Gonzalo Cadenas y Nicolás de Brun.

Enlace para ver la muestra:

¿Por qué “Huellas Digitales”?

Porque todas las imágenes que componen esta muestra fueron realizadas en formato digital, a través de una computadora.

La computadora es una herramienta más para dibujar o pintar, cuyo resultado es un archivo digital. Esto es porque hoy en día cualquier trabajo gráfico que se haga para ser publicado, tarde o temprano será pasado a formato digital.

Ceros y unos. Pulsos eléctricos que serán transmitidos para que una imprenta los convierta nuevamente en algo táctil al manchar con tinta un papel, o que nunca dejarán de ser pulsos al permanecer en el mundo virtual de la Internet.

Entonces depende del autor decidir a qué altura del proceso ese trabajo pasará a ser pulsos eléctricos, si  se realiza originalmente en papel y luego se escanea, si la imagen se elabora completamente en la computadora o si es un proceso híbrido, mezclando un papel escaneado con coloreado por computadora.

Sea como sea, hoy toda ilustración pasa por ese mundo virtual, y a veces, nunca llega a existir físicamente como se lo ve en papel o una pantalla. Lo que antes podíamos llamar un “original”, algo que se puede tocar, se enmarca o atesora, tal vez no existe.

Sin embargo, quedan huellas de ese trabajo en las reacciones que causa. Se ve, se disfruta, hay reacciones positivas o negativas. Provoca una emoción. Y esa emoción que crean, sea de aceptación o de rechazo, sigue siendo tan real y tan virtual como antes, porque las emociones tampoco se pueden tocar.

Las emociones también son pulsos eléctricos que se mueven en nuestro interior. Así que todo cambia, y nada cambia. Entramos en un mundo digital en el que siempre estuvimos.

Alfredo Sábat