En lo que sería la segunda entrega de la nota sobre los trabajos realizados por Jorge Moliterni para Editorial Yago (ver enlace abajo) ofrecemos hoy un episodio completo de Watami, obra que realizó entre 1962 y 1963  y que podría ser el noveno o décimo de la saga, compuesta aparentemente por entre once y doce episodios.

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    Sobre guion de Héctor G. Oesterheld y dibujos de Jorge Moliterni, Watami comenzó a aparecer a partir del primer Super Misterix publicado por la Editorial Yago, en agosto de 1962 (Suplemento del Nro. 715) y se prolongó hasta enero de 1964 (Suplemento del Nro. 793), ello según los datos de Hernán Ostuni y Norberto Rodriguez Van Rousselt en “Oesterheld en primera persona”. Ahora bien, Super Misterix era mensual, lo que nos daría un total de 18 episodios entre esas dos fechas; sin embargo Watami no cumplía con esa periodicidad, prueba de ello es que el episodio Nº 7 se publicó en abril de 1963 cuando, de haber aparecido regularmente, ese debió ser el episodio número 9. Se estima que en total fueron cerca de una docena de entregas, de las cuales las primeras siete figuran en el libro editado por Record, otras dos que tenemos en nuestro archivo y hay dos más (quizás tres) que hemos podido ubicar en nuestras búsquedas.

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    La calidad del material motivó que –como se dijo- Ediciones Record reeditara los siete episodios iniciales en formato libro, mientras que en Pif-Paf se republicaron nueve episodios entre abril de 1979 y febrero de 1980. Previo a ello se había publicado una segunda parte de Watami, inicialmente con guion de Oesterheld y luego del mismo Moliterni, que fallecería en 1979.

SINÓPSIS

    Watami es un joven cheyenne que regresa a su poblado tras pasar un mes solo en la montaña cumpliendo la prueba habitual exigida a los miembros de la tribu para convertirse en guerreros. Al llegar comprueba que los kiowas han arrasado con el poblado y aniquilado a sus habitantes, salvo un anciano y otros cuatro jóvenes guerreros que también habían estado ausentes cumpliendo la misma prueba. Deciden buscar ayuda en otros poblados cheyennes de la región pero todos han corrido la misma suerte.

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watami2     A partir de allí el protagonista y sus amigos vivirán distintas experiencias, tales como un fallido ataque a una aldea kiowa en el cual Watami es gravemente herido, la captura de cuatro mujeres arapaho y una exitosa incursión contra una partida de indios cuervo en la cual se apoderan de un importante cargamento de pieles, botín que pierden casi inmediatamente ya que las “squaws” colocan semillas de adormidera en la comida de sus captores y huyen con las pieles y las armas.

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     Como consecuencia de lo anterior Watami es tomado prisioneros por los pies negros, pero logra su libertad tras matar en duelo a dos guerreros y desarmar al sakem de la tribu. Posteriormente se encuentra con un grupo de arapahos encabezada por un blanco renegado llamado Oso Apestado (a quien Watami intencionalmente llama Oso Apestoso) junto con los cuales participa en un ataque de represalia a los kiowa. Tras ese combate se reencuentra con sus amigos y por su parte Oso Apestado decide dejar a los arapahos y compartir el camino con el pequeño grupo cheyenne que reemprende el viaje en busca de su gente.

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    watami-catlin     Hasta aquí lo que se narra en los siete primeros episodios de la serie de los cuales el séptimo es de Abril de 1963. En nuestro archivo poseemos otros dos (uno de ellos de Agosto) en los cuales entra es escena un nuevo personaje: el pintor Catlin, a quien Watami ha liberado de los arapahos pero mantiene cautivo para que le enseñe a leer, convirtiéndose así en un observador de la conducta del joven indio, conducta que a veces lo indigna y en otras le causa admiración. Cabe recordar que hubo un George Catlin (1796-1872) de existencia real, pintor estadounidense que se especializó en retratos de nativos americanos de los Estados Unidos en el Viejo oeste, pinturas que fueron producto de los viajes que realizó desde 1830 y por espacio de casi cuarenta años. (Foto)

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watami10   Respecto a la época histórica en que se ubica la acción, Trillo y Saccomanno en la nota introductoria al libro editado por Record la ubican antes de la de Ticonderoga, pero creemos que se trata de un error. Ticonderoga se desarrolla en el marco de las guerras entre ingleses y franceses a mediados del siglo XVIII, mientras que en nuestra opinión el mundo de Watami corresponde a fines de ese siglo o comienzos del XIX. Moliterni que era un experto en armas de fuego antiguas –incluso las reparaba o reconstruía- dibuja a Watami con un rifle de repetición, arma muy diferente a las empleadas en la época de Ticonderoga.

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   Finalmente digamos que de entre las muchas virtudes de este trabajo destacan la capacidad de Oesterheld para elaborar el relato desde la perspectiva del piel roja, y por supuesto el extraordinario dibujo de Moliterni, de lo cual no es preciso extendernos demasiado porque las imágenes hablan por sí solas. A más de medio siglo de su creación, no está mal soñar con una nueva reedición de esta primera parte de Watami que incluyera la totalidad de sus episodios. (Carlos R. Martínez)

https://luisalberto941.wordpress.com/2017/10/25/jorge-moliterni-en-editorial-yago-al-sur-del-sol/

 

 

 

 

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