El siguiente texto está tomado del artículo que escribiéramos en 2012 para Tebeosfera titulado “La historieta erótica argentina”, cuyo link puede encontrarse al final de esta nota.   

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Precedida de una investigación de mercado que señaló “la existencia latente de cierta hambre de burla atravesada por la inteligencia, el escepticismo optimista y la falta de respeto por lo que es demasiado respetado», apareció en noviembre de 1972 la revista Satiricón. Oskar Blotta (hijo) como “director irresponsable” y Andrés Cascioli como “director estético” eran los timoneles de esta publicación que en el editorial del número 1 reconocía como inspirador del título y del tono general de la publicación al escritor ruso Arkadi Timofélevich Avérchenko, quien en las primeras décadas del siglo XX había dirigido Satirikón.

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Tapa del Nº 24 donde aparecieron las páginas precedentes

     La Satiricón argentina fue a los setenta lo que Rico Tipo a los años cuarenta, no solo por su éxito de ventas, sino por la forma en que supo captar las nuevas tendencias y corrientes de opinión que atravesaban la sociedad argentina (sobre todo en los sectores más jóvenes) en materia política, de hábitos sexuales o de costumbres de la vida cotidiana.

POCHI-doble      Aunque en sus páginas predominaron el humor gráfico y las notas periodísticas, no faltaron en ellas algunas historietas humorísticas que iban desde las parodias realizadas por Fontanarrosa o Pérez D’Elías, pasando por “Los viajes de Gulliverty” y los apuntes costumbristas de Grondona White hasta llegar a las dos más asociadas a temas sexuales: “El Sátiro Virgen”, de la dupla Fernandez-Branca, y “El marqués de Sade”, de Blotta e Izquierdo Brown.

     pochi1   Clausurada en septiembre de 1974 luego de 22 ediciones, Satiricón volvería a aparecer en Diciembre de 1975 (continuando la numeración anterior) para ser nuevamente clausurada en Marzo de 1976. En esa segunda y breve etapa integrada por sólo cuatro números se publicó la historieta “La Pochi, rápida pa’ los mandados”, con guión del periodista Rolando Hanglin y dibujos de Sergio Izquierdo Brown.

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   La Pochi podría ser definida como una Little Annie Fany de barrio, una chica mas bien inocentona pese a la condición de “ligera” que le adjudica el título de la serie, cuyo cuerpo es codiciado –y poseído– ya sea por el dueño de una verdulería o por dos enfermeros en el interior de una ambulancia, situaciones que, obviamente, no se explicitan gráficamente sino que quedan implícitas en las onomatopeyas y las frases de doble sentido insertas en los globos que asoman desde los lugares donde transcurre “la acción”.

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En lo físico, y a diferencia de la creación de Kurztman y Bill Elder, la Pochi tenía más de Popeye que de Marilyn Monroe: sus antebrazos eran más anchos que los brazos y las piernas mucho más gruesas que los muslos, pese a lo cual el efecto de conjunto era sumamente eficaz. Con posterioridad al cierre de Satiricón, la Pochi fue publicada en España, pero esta vez en colores y con dibujos de Daniel Branca, uno de los realizadores de “El Sátiro Virgen”. Tómese esto como una opinión muy personal, pero aun con ese aspecto de Popeye con pollerita, La Pochi merecería figurar en un seleccionado de las “diosas” de la historieta argentina.

       Ilustramos este texto con las dos páginas publicadas en el Nº 24 (Enero de 1976) y la portada de dicho número, todas ellas pertenecientes a nuestro archivo. A ello le agregamos otras tres tomadas del blog “El oficio del plumín”, de Diego Pares, quien también se ocupó del tema en 2011. (Carlos R. Martinez)

http://www.tebeosfera.com/documentos/documentos/la_historieta_erotica_argentina.html

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