Sinteticamente, el episodio que motiva esta nota y nuestras opiniones fue el siguiente: en lo primeros días de agosto distintos medios nacionales se hicieron eco del malestar de docentes mendocinos por  los contenidos de algunos libros (varios de ellos de historietas) que habían sido enviados a  escuelas secundarias de esa provincia por el  Ministerio de Educación  en cumplimiento del denominado Operativo Nacional de Entrega de Libros (*), lo que motivó el posterior retiro de los títulos cuestionados.

      El reclamo o queja de los docentes contra los referidos libros se basaba en la existencia en los mismos de  “imágenes de sexo explícito, lesbianismo, zoofilia, violaciones a mujeres, entre otras situaciones polémicas”, a lo que se sumaban consideraciones respecto a la existencia en ese material de  “pornografía”, “apología del consumo de drogas”, “incitación a la violencia”, “lenguaje vulgar” e  imágenes violentas no adecuadas para un chico.

 

"El demitificador argentino" por El Tomi. Cóctel, 1992

“El demitificador argentino” por El Tomi. Cóctel, 1992

 Siempre en procura de ubicar al lector desprevenido, agreguemos que –según la versión oficial- los libros fueron enviados como material de apoyo, su destino específico eran las bibliotecas de cada escuela y de acuerdo a las directivas del Ministerio “será tarea del profesor o el bibliotecario contextualizar las obras en el tiempo y espacio en el cual han sido concebidas, para acortar la distancia entre la obra y sus posibles lectores”, agregándose que “Dicho material no es de carácter obligatorio y los docentes evaluarán la pertinencia y el abordaje pedagógico de los mismos en el aula”. Pero al parecer ese procedimiento no se cumplió, los libros salieron de las cajas directamente a las aulas sin evaluación previa y pasó lo que estamos relatando.

       Producido el hecho las repercusiones no se hicieron esperar y estuvieron acordes a esta Argentina nuestra partida en dos: de un lado los que al ver un pezón  o un culo al aire creen asistir al derrumbe moral de Occidente,  y del otro los que ante cualquier normativa o intento de poner un limite denuncian el regreso de la Inquisición, hablan de sistemas represivos y de los oscuros fantasmas del pasado. Intentaremos establecer un punto medio, aunque en estos casos eso implica recibir garrotazos desde ambos bandos.

 ¿QUE  ENTENDEMOS POR PORNOGRAFIA?

   

Página de "El inspector Justo", una de las obras cuestionadas

Página de “El inspector Justo”, una de las obras cuestionadas

     El año pasado escribimos para Tebeosfera una nota titulada “La historieta erótica argentina”  en cuya introducción decíamos “(…) Por último, una referencia sobre los términos erotismo y pornografía. Mientras que según ciertas opiniones (la de Joyce por ejemplo) el arte erótico y la pornografía son polos opuestos, para otras no hay razón alguna que justifique distinguir entre ambos. No es tema de esta nota opinar al respecto, pero sí resulta válido aclarar que usaremos aquí la palabra erótico/erótica para definir aquellos trabajos que privilegian el desnudo femenino o las representaciones más sutiles del acto sexual, reservando los términos “pornografía” o “pornográfico” para los sexualmente explícitos, pero sin asignarle a ninguno de ellos connotación peyorativa alguna (…)

      Trajimos a colación esas palabras porque creemos que el principal error en que caen los defensores de una u otra opinión  es que consideran a la pornografía como algo malo, condenable (por supuesto lo es la pornografía infantil) mientras que a nuestro entender lo “pornográfico” es un adjetivo calificativo, nunca descalificativo o descalificante. Alude a un material gráfico o literario que muestra sexo explícito, tan solo eso, y que además es independiente del nivel artístico que alcance. Digamoslo vulgarmente pero fácil de entender: si en una escena aparece una pareja cogiendo es pornografía, no importa si lo dibujó  un gran artista o un tronco, ni importa si lo hizo para explorar las miserias y grandezas de la condición humana o simplemente para ganarse unos pesos,  y lo mismo vale para un libro o una película.  Esa es nuestra modesta opinión, y a diferencia de Groucho Marx, no tenemos otra para reemplazarla.

LOS QUE CAYERON EN LA VOLTEADA

   Al margen de un libro de Diego Capusotto ((¿ ó era Kapusotto?) y otro sobre lo que parece ser una moderna técnica pedagógica llamada “Asquerosología”, los títulos con material específico de historietas que quedaron en el ojo de la tormenta fueron  “El inspector Justo y otras historias”  de Sanyú, “Sin novedad en el frente” de Patricia Breccia y “Polenta con pajaritos” de   Tomás D’Espósito Muller, más conocido como El Tomi. De los tres, del que más imágenes se difundieron (en algunos casos con pudorosos parches en las partes estratégicas) fue del de Sanyú, y si bien no son el sumum de la pornografía tampoco dan para una salita de 4.

   

"Neuquenia" por Sanyú, revista Cóctel, 1992

“Neuquenia” por Sanyú, revista Cóctel, 1992

   Ahora bien, hemos dicho que –según la versión del Ministerio- los libros fueron pensados como un material de apoyo y para que los docentes evaluaran su pertinencia y la forma en que se los podía utilizar como complemento del aprendizaje. Uno de pedagogía no sabe absolutamente  nada  pero historietas ha leído algunas en los últimos cincuenta años, por lo cual nos asiste el derecho a opinar respecto a si no se hubieran podido elegir  otros trabajos de esos mismos autores pero mucho más acordes con la labor escolar.

    Sanyú hizo en Superhumor en el inicio de los años ochenta un magnífico ciclo de adaptaciones literarias que incluyó  “Triste, solitario y final” y algún otro título de Osvaldo Soriano, obras de Roberto Arlt y otros autores y  más tarde en Coctel su historieta “Neuquenia”, todos los cuales nos parecen  -en nuestra ignorancia- muchos más útiles y “pertinentes” que este “Inspector Justo” del cual no tenemos mayores referencias más allá de los cuadritos sueltos que hemos visto.

       No recordamos  el tema de “Sin novedad en el frente” de Patricia Breccia pero en tren de buscar una de sus obras que pueda utilizar un docente ahí está “Sol de Noche”, que no desentonaría en una clase de Ciencias Sociales (o de Sociología) con esa amena pintura que hace Guillermo  Saccomanno sobre aquel ambiente de  adictos al psicoanálisis, lectores de Kafka y estudiantes de arte dramático o de filosofía y letras que en los años iniciales de los ochenta discutían en las mesas del Café La Paz como debía ser esa revolución que nunca llegó; todo ello con el telón de fondo de gente corriendo para renovar el depósito a plazo fijo, chicos de la calle y  madres haciendo una ronda en la Plaza de Mayo.

     

Roberto Arlt por Sanyú. Superhumor, 1982

Roberto Arlt por Sanyú. Superhumor, 1982

   Donde se nos queman los papeles es respecto a qué libro de ese fenomenal dibujante y pornógrafo que es El Tomi podría utilizar un docente, salvo que en un lejano día la curricula incluya el  Kama Sutra y el Ananga Ranga, cosa improbable viendo lo difícil que resulta imponer siquiera la enseñanza de la materia Educación Sexual.

  LAS OTRAS CAMPANAS

    El impacto del episodio mendocino  se diluyó rápidamente en los medios nacionales sepultado por noticias como el drama de Rosario y la expectativa por las elecciones del 11 de agosto, pero ha perdurado algo mas en el mundillo de la historieta a través de alguna columna en Página 12 y blogs especializados que emitieron sus propias opiniones o difundieron distintos comunicados al respecto, tales como los de dos de las editoriales que proveyeron los libros y el de la Asociación de Dibujantes de la Argentina que expresa textualmente: “ADA (Asociación de Dibujantes de la Argentina), ante los comentarios, muchos de ellos improcedentes y ofensivos, que se han suscitado alrededor de obras de dos reconocidos y respetados historietistas como Patricia Breccia y Héctor Sanguiliano (Sanyú), rescata el valor de las mismas y niega cualquier viso de “pornografía” que irresponsablemente se les ha adjudicado. Ambas fueron publicadas originalmente en la recordada y señera “Superhumor”, y son cabales ejemplos de la renovada y renovadora historieta argentina de los años ochenta, que tanta atención atrajera en nuestro país y en el exterior. Sorprende y entristece la frivolidad con la cual muchos se han referido a estos profesionales, porque la caza de brujas sólo debería ser una reliquia de épocas de ignorancia”.

   

"Sol de Noche", de Saccomanno y Patricia Breccia. Superhumor, 1981

“Sol de Noche”, de Saccomanno y Patricia Breccia. Superhumor, 1981

  Con todo el respeto que nos merece la Asociación nos permitimos hacer las siguientes observaciones: 1) Suponiendo que las obras tuvieran algún viso de “pornografía” ¿cual sería el problema? ¿No es eso compartir el mismo prejuicio que se les critica a los demás? 2) Si bien no pudimos leer toda la información sobre el tema no creemos recordar ataques o comentarios improcedentes hacia los artistas y en cuanto a hablar de “caza de brujas” parece un poco excesivo.

     Respecto a Editorial Colihue emitió un comunicado relativamente breve pero tan oscuro como los habituales documentos de Carta Abierta, el grupo de intelectuales al que pertenece el dueño de esa editorial,  Aurelio Benito Ramón Narvaja, quien hace una exaltada defensa de la libertad de expresión, postura  detrás de la cual se adivina una no menos entusiasta defensa del privilegio  de seguir haciendo buenos negocios merced a su cercanía con el Gobierno. Y a quien tenga dudas lo invitamos a visitar la página de Facebook  hecha por  los trabajadores de esa editorial despedidos por el progresista Narvaja en 2009, página donde lo definen con una frase imperdible: “Uno más de los caraduras que hablan por izquierda y cobran por derecha”, un ejemplar que abunda en los actuales tiempos.

       Subida a una sillita, Mafalda se dirigía a los grandes líderes mundiales pidiéndoles paz para el mundo. Más modestos pero con igual convicción cerramos esta nota (que nos valdrá seguramente más de una crítica) con la siguiente exhortación: Que los artistas de distintas disciplinas -con total libertad-  escriban, dibujen o filmen obras de índole pornográfica si así lo desean y que, con la misma libertad,  todo aquel adulto que quiera consumirla lo haga. Pero que igualmente se respete el derecho de aquellos que por convicciones morales o religiosas no aceptan tal tipo de material, como así también se respete la   facultad que le asiste a una autoridad educativa o un docente en particular para decidir –de acuerdo a su capacitación profesional- que material debe utilizar en la formación de los alumnos. CRM

(*) Según el Ministerio de Educación de la Nación “el proceso  de evaluación de las obras estuvo a cargo de una Comisión Asesora Nacional, integrada por especialistas en literatura infantil y juvenil designados por cada una de las 24 jurisdicciones”. Otras versiones señalan que esa compra -realizada en 2012- tuvo puntos no muy claros.  

 http://www.tebeosfera.com/documentos/documentos/la_historieta_erotica_argentina.html

https://es-es.facebook.com/pages/NO-A-LOS-DESPIDOS-MASIVOS-PERSECUTORIOS-EN-EDICIONES-COLIHUE-SRL/237762813487

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