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“Wilder el africano” por Porreca. Rayo Rojo, 1957

Pratt (izq.) y Porreca en 1954

Pratt (izq.) y Porreca en 1954

 “Te comento que Civita (César) me encomendó la tarea de aconsejar y enseñarles la técnica de la historieta a todos los pibes que llegaban a la editorial. De esa forma tomé contactos con figuras, algunas hoy muy conocidas, tales como Horacio Porreca y Daniel Haupt. Con este último hasta no hace mucho nos llamamos por teléfono hasta dos o tres veces por año (…) Quien era realmente una joyita por su buen humor y la permanente costumbre de buscar la diversión, era Porreca, Horacito, un tipo que espero continúe con ese genio suyo, tan lleno de esa frescura natural, tan expresivo”.

     Las palabras antes transcriptas corresponden a una entrevista que Luis Alberto Rosales le realizara a Sergio Tarquinio (1925- 2006), dibujante italiano que entre 1948 y 1952 estuvo radicado en Argentina trabajando en Editorial Abril, para cuyas revistas  realizó  entre otras series “El Inspector Slop, “Alan Blood”, “Yukali” y tapas para Salgari y Rayo Rojo. La entrevista en cuestión se publicó en 2004 en Tebeosfera.com dentro de la serie “Rumbo al Río de la Plata”.

  

Hora Cero Extra, 1959

Hora Cero Extra, 1959

  En este caso hemos querido citar ese recuerdo de Tarquinio para iniciar el repaso a la actividad profesional de uno de esos jóvenes a quien el orientó: Giordano Horacio Porreca, dibujante cuya actuación en la historieta se extendió desde mediados de los años cincuenta hasta fines de los sesenta, al menos en lo que tenemos registrado. Parte de esta historia la hemos podido reconstruir gracias a los datos y fotos que nos aportara uno de sus hijos, Claudio Gabriel.

    porreca-cuentos Porreca nació en Munro, Provincia de Buenos Aires,  el 23 de diciembre de 1929 y  como hemos visto realiza su período de aprendizaje Editorial Abril para luego colaborar con otros dibujantes que trabajaban allí, especialmente con Hugo Pratt (apenas dos años mayor que él)  del cual fue gran amigo, amistad que como veremos luego se prolongó hasta la muerte de ambos ocurrida con pocos meses de diferencia.

         En cuanto a sus propios trabajos entendemos que Porreca debe haber comenzado a publicar a mediados de los años cincuenta, aunque cronológicamente lo primero que tenemos registrado es “Wilder, el africano”, serie acerca de una especie de patrulla de la selva o fuerza especial encargada de perseguir delincuentes y solucionar conflictos entre distintas tribus que se publicó en Rayo Rojo en 1957. Ese mismo año en Poncho Negro dibuja “Teniente Dean”, de la Policía Montada”, que luego hizo Rodolfo Zalla.

   porreca-kirk Posteriormente pasa a colaborar con Editorial Frontera realizando historietas unitarias, episodios de “Tip Kenya”, de “Cuentos de la Ciudad Grande” y en  numerosos episodios de “Sargento Kirk”. Respecto a este último personaje Claudio Porreca nos decía lo siguiente en uno de sus mails: “En alguna parte tengo el detalle de los números del Sargento Kirk firmados por mi papa, fueron dos años y medio, todo el 60 el 61 y parte del 62 y me lo recuerdo en ese año con Hugo hacer los bocetos preliminares del Corto Maltés que publico de ahí a poco su primer numero”.  Salvo que haya una confusión respecto al  personaje, es una interesante pista respecto al origen del Corto Maltés.

"El Rubio Millán" (Intervalo, 1959) firmado como "Giordano", que era su primer nombre

“El Rubio Millán” (Intervalo, 1959) firmado como “Giordano”, que era su primer nombre

  porreca-columna    Porreca colaboró también con Editorial Columba, para la cual realizó en 1959 en Intervalo “El Rubio Milán” (que firmó como Giordano) e historietas de tema bélico con títulos como “Dos caminos al más allá” (Album El Tony, 1965), “La columna de la muerte” (Album El Tony, 1966), “Bambú Nº 18 ¡Muerte!” (Album El Tony, 1968) y “La flor entre las rocas” (Fantasía, 1966). Cabe aclarar que varias de las historietas de ese período fueron realizadas por José Muñoz o en conjunto con este, pero firmadas por Porreca ya que por su militancia gremial Muñoz no era aceptado como colaborador en Columba, gesto solidario que el creador de Alack Sinner ha destacado en más de una entrevista. No contamos en nuestro archivo con trabajos de Porreca posteriores a los años sesenta, lo que no quiere decir que no existan.

   

Porreca (izquierda) con José Muñoz

Porreca (izquierda) con José Muñoz

  Según nos contó su hijo, Porreca visitó a Pratt en abril de 1994 en su casa de Suiza. Fue la última vez que vieron ya que Pratt moriría en junio de 1995 y él en noviembre del mismo año. Como dato final agreguemos que Porreca era cuñado de José María Pereyra, dibujante que durante casi dos décadas fue habitual colaborador de Columba y del cual hablaremos próximamente. (C.R. Martinez)  

El testimonio de José Muñoz 

  (…) Entonces, yo estaba, digamos, cagándome de hambre… en dificultades, a los veintitrés, veinticuatro años. Y en ese momento, aparece Horacio Porreca… Yo lo había conocido en Frontera; después que se fue Pratt, él hizo un poco el “Sargento Kirk”. Primero lo hizo Moliterni, que se fue también con los maestros antiguos, con los veteranos, a trabajar para los ingleses. Y Porreca continuó con el Sargento Kirk.

   Era muy simpático, cantor de tangos y milongas, Porreca. Un porteño cien por cien. Me lo acuerdo, gentil, melancólico y cantor. Y él no tenía tiempo para seguir dibujando… él era empleado de Columba. A él le hacían descuentos para la jubilación, entonces él tenía que hacer, mínimo, tres colaboraciones por año para que no lo borrasen de la plantilla. Entonces fue ideal… él cazaba los guiones en Columba, me los daba a mí y yo los dibujaba. Y él me daba la guita entera, descontada de su aporte jubilatorio. Me parece un trato absolutamente honesto. En el ’64, ’65, ’66 estuve publicando en Columba. Hice la vida de Roberto Cherro, de Horacio Accavallo… bajo el nombre de Horacio Porreca. Y en Columba sabían que no era Porreca, todos sabían, pero bastaba que yo no apareciese físicamente. Decían: “Bueno, éste es un trato de Porreca”.

    Y hubo otros compañeros (no voy a decir los nombres) que aprovechándose de mi situación en ese época me ofrecieron lo mismo pero me descontaban el cincuenta por ciento. O sea, se aprovechaban de mi desgracia sindical. Nunca me olvidaré, muchachos (…)

  (De la entrevista realizada por Lucas Nine que se publicó en “El Sacapuntas”, revista digital de la Asociación de Dibujantes de la Argentina, edición Junio de 2009)

  

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