rosso-fotoAunque con cuentagotas, seguimos ofreciendo de tanto en tanto referencias de quienes–salvo excepciones- son los grandes olvidados de la historieta: los guionistas. En este caso nos ocuparemos de Antonio Rosso, cuyos datos profesionales hemos tomado de la nota aparecida en 1975  en la  sección “Así se escribe la aventura” que se publicaba en la revista Tit-Bits.  Recordemos que Skorpio tenía una seción similar llamada “Estos son los creadores”.

  rosso-pagina    En ese entonces Rosso  tenía 41 años de edad y la nota los calificaba como  “guionista de fecunda imaginación y vasto currículum” destacando su paso por distintos medios masivos de comunicación. Así, en lo que a radio respecta fue  redactor de prensa y productor en Radio El Mundo, jefe de prensa de Radio Libertad (luego Radio Del Plata) y tuvo dos compañías propias de radioteatro en Tucumán; en televisión fue el autor  en 1959 de los guiones de “La historia del tango” programa que se emitió por Canal 7; y en cine fue el libretista de tres películas, una de ellas “Los irrompibles”, producción cómica que tuvo un gran éxito de público. Sumado a ello actuó también como creativo publicitario.

En cuanto a su trayectoria en la historieta la nota destacaba entre su producción  innumerables  historias de desarrollo unitario así como también personajes tales como Pancho Gambilla que apareció en Rico Tipo, “Comisario Macaya”, “Ignacio Garmendia”, “El hombre de vidrio” y la serie “Los años sin ley”, escritas para Editorial Columba, sin olvidar sus colaboraciones para las revista Gente, el Suplemento de historietas de Billiken y en el área romántica sus cuentos y guiones para fotonovelas. En el cierre el artículo expresaba: “Estamos entonces ante un profesional de múltiples facetas y rara ductilidad ya que, como lo demuestras en el campo de la historieta, maneja con solvencia todos los temas, ámbitos y personajes que hacen al genero”.

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“El hombre de vidrio” – Fantasía, 1966

     En ocasión de la nota sobre Alfredo Ferroni  un amigo nos recordaba que la muerte de ese gran dibujante había pasado desapercibida para sus lectores, ya que era política de Columba no dar –salvo por motivos promocionales- información sobre sus cloaboradores. Es una suerte que Alfredo Scutti (al fin y al cabo un dibujante el también) haya optado por una política diametralmente opuesta, que no solo revalorizó la historieta a través de secciones para recordar la historia de ese género artístico sino también dar a conocer las trayectorias de los dibujantes y guionistas que participaron en sus revistas.  (C. R. Martinez).

 

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