Al ocuparnos de las Academias Pitman en la serie sobre los Cursos de Dibujo, puntualizábamos que dicha escuela estaba enfocada en lo que eran materias relacionadas a técnicas de comercio y oficina, no obstante lo cual destacábamos que varios conocidos dibujantes de historietas habían estudiado allí dibujo con el profesor Julio Jáuregui. Ahora podemos brindar una completa semblanza de su personalidad a través del cálido recuerdo de quien fuera uno de sus alumnos, OSVALDO CATALDO (El mayor Murdock, Los Vikingos, El sargento Montiel,  etc) de cuya trayectoria también nos ocuparemos proximamente. Aquí textual la información que nos remitiera Osvaldo y que mucho le agradecemos:

JOSÉ JULIO JÁUREGUI

   Nació en Buenos Aires en los primeros años de la década del 20. Profesor de dibujo y pintura egresado de la Escuela Superior Ernesto de la Cárcova. Entre sus maestros estuvieron Lazzari, Alcañiz, Larrañaga y De Ferrari. Muy joven ingresó al plantel docente de Academias Pitman, alternando la docencia con la ilustración de libros, en la editorial Tor, entre otras de aquella época. Los cursos de dibujo Pitman estaban orientados hacia un espectro muy amplio. Se dictaba Dibujo Publicitario, Dibujo Técnico, en sus variantes de Mecánica y Construcciones apoyados en el Dibujo Lineal y la Geometría Descriptiva. También se brindaba  apoyo a las carreras técnicas secundarias y terciarias afines, Arquitectura, Ingeniería, etc. y los respectivos exámenes de ingreso de las mismas. Además se atendía el Dibujo como simple vocación.

    La Academia tenía una característica barrial y su alumnado provenía de la clase media y media baja. El caballito de batalla de la escuela era la dactilografía al tacto, 60 palabras por minuto sin mirar ni el teclado ni la escritura impresa por las antiguas Underwood y las más modernas Olivetti. El método tuvo un extraordinario éxito en todo el mundo a partir de los inicios del siglo XX, nacido y promovido en Gran Bretaña, se expandió rápidamente por todo el mundo. En aquel ámbito, (dactilografía, estenografía, inglés comercial) todo lo que entonces necesitaba una secretaria para desempeñarse con éxito; el Dibujo quedaba aislado; casi fuera de contexto. No obstante y a pesar de eso, la materia se dictaba responsablemente. Jáuregui coordinaba el curso  junto a un grupo de 6 profesores, cubriendo las 12 sucursales donde se dictaba. Capital, Gran Buenos Aires, La Plata y Mar del Plata.

   Me encontré con Jáuregui a los 16 años cuando por cuestiones vocacionales decidí pasar del comercial a la escuela técnica. Debía presentar 36 láminas a lápiz y tinta para aprobar la equivalencia Dibujo Técnico. Cortante Jáuregui me dijo: hay que empezar con dibujo lineal, yo no vendo carpetas, si se saltéa el inicio no va a aprobar nunca y va a llegar a la facultad odiando esta hermosa materia. Me dio la lista de materiales, los horarios y me despachó. Enseñaba a pensar. Repetía hasta el cansancio que el dibujo era el primer arte de representación, como la escritura. Matriz de las artes plásticas y de la Técnica. Para crear cualquier cosa, desde un banquito a una cápsula espacial, se necesita del dibujo. Aún hoy, cuando me enfrento a un problema estético escucho su voz resonante.

   En un ambiente poco apto, un aula de 40 m2 escasos, con un auditorio muy variado en edades y preparación, Jáuregui se las ingeniaba para dictar lo básico rigurosamente, desarrollarlo hasta lo posible y dejar el resto en manos de la providencia. Concluida exitosamente mi experiencia con el Dibujo técnico, me preparó para mi ingreso a Bellas Artes, me orientó hacia el aprendizaje académico y tiempo después hizo que me nombraran ayudante primero y docente después. Muchos dibujantes publicitarios, ilustradores y algunos pintores pasaron por sus clases pero muy pocos lo mencionan. Pitman tenía mala prensa, era considerada una academia antigua dedicada a las técnicas comerciales. Jáuregui quedó atrapado allí. Un día, cuando yo era ya un pintor novel, mirando mis trabajos me dijo: tranquilo, la verdad tarde o temprano aflora, mírelo a Vermeer (el pintor de Delft) no fue reconocido en su tiempo, su obra anduvo como 150 años tirada por ahí y ahora se los considera la gran figura del siglo XVII holandés.

Ese era Jáuregui, hombre de su tiempo, docente por naturaleza, servidor de la vocación. Falleció en 2002, dictando clases. 

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