En 1996 en el Superanual Nº 55 de Intervalo se publicó una historieta titulada “El fondo”, que acreditaba como autores a Diego Oliveira en el guión y a Moraga como dibujante. Para la inmensa mayoría aquel dato no habrá significado nada pero algún lector  veterano (y memorioso) seguramente pensó que Moraga había vuelto a dibujar… o que esa era una historieta publicada hacía muchos años pero en blanco y negro. Por supuesto que la opción correcta era la segunda, corrían los tiempos en que Columba apelaba al material de archivo y sin quererlo rescataba a uno de sus grandes dibujantes de antaño  poniéndole color a una historieta que tenía como mínimo treinta años de antigüedad.  ¿Pero quien  era este Octavio Moraga –tal su nombre completo- que después de tanto tiempo volvía a las páginas en donde décadas atrás había lucido su dibujo elegante y su gran dominio de la pluma?, pues nada menos que el artista que junto a Hugo D’Adderio fue el primero que tuvo a su cargo la difícil tarea de hacer las tapas  para las revistas de  Columba cuando la editorial amplió su oferta de títulos, una etapa que convendría refrescar brevemente.

 NUEVAS REVISTAS, NUEVAS TAPAS

     Hasta finales de los años cuarenta Columba editaba solamente El Tony e Intervalo, cuyas tapas consistían en el título y una de las páginas de las historietas que se publicaba en su interior, por lo cual el diseño de portadas era inexistente o mejor dicho innecesario. Pero desde inicios de la siguiente década la oferta de títulos aumenta con los álbumes o anuarios de las revistas ya citadas, más la aparición de  Fantasía en 1950, de Intervalo Extra poco después, de D’Artagnan en 1957 y de Patrulla al año siguiente. Entonces sí surge la necesidad de contar con dibujantes que transmitieran en sus ilustraciones de portadas toda la acción y el dramatismo que se publicitaba en cada edición, y allí estuvieron entonces Hugo D’Adderio y Octavio Moraga para cumplir esa función, nombres a los cuales habría que sumar el de Athos Cozzi a quien creemos autor de algunas tapas realizadas para álbumes de Intervalo en 1953 y 1954. D’Adderio se ocupó de Fantasía desde su creación y por espacio de una década, mientras que Moraga tuvo a su cargo las tapas de los álbumes de Intervalo, Intervalo Extra, de D’Artagnan y de Patrulla. Las imágenes que aquí mostramos nos eximen de mayores comentarios acerca de su calidad, salvo destacar su dominio de la acuarela, esa difícil técnica que no perdona improvisaciones ni errores.

MORAGA EN BLANCO Y NEGRO

   Sin embargo el trabajo de Moraga en la historieta no se limitó a la tarea de portadista sino que también debe ser incluido en la lista de grandes dibujantes con que contó la historieta argentina en los años cincuenta y sesenta, lo que no es poco decir. Los dos primeros trabajos suyos que tenemos registrados corresponden a 1950: “Don Alvaro o la fuerza del sino”  publicado en Aventuras y “Sol de invierno” (Intervalo semanal), a los que habría que agregar   “La campana”(1953) y “Agua de nieve” (1954) en sendos anuarios de Intervalo. Fue colaborador también de Pimpinela revista para la cual adaptó diversas novelas entre ellas  “El señor de Ballantrae”, donde a favor de la brevedad de los textos (mérito de la adaptadora) contó con el espacio necesario para lucir su excelente dibujo. En 1959 en Intervalo Semanal realiza una muy buen versión de “Lo que el viento se llevó” mientras que para distintos álbumes de esa revista dibuja entre otras “Tu y yo” (1963), “Se vende una casa” (1967) y “Los tres collares” (1971). Cabría acotar que para esas fechas y desde hacía casi una década predominaban en las tapas de las revistas de Columba las fotos de películas, aunque poco después las ilustraciones volverían por sus fueros a través de dibujantes como Ricardo Villagrán, Lucho Olivera, Ernesto García Seijas y básicamente Alfredo De La María. En cuanto a Moraga nada sabemos de él más allá de 1971,  salvo algún comentario que nos llegó en el sentido  de que su actividad profesional se vio afectada debido a una malpraxis que  habría dañado seriamente su salud. (C. R. Martinez).

Pimpinela, 1958

  

Anuncios