¿Se imaginan a Hugo Pratt viviendo en la brumosa Londres, o entrando a Sarmiento 1889  para entregar un trabajo en Columba?, suena raro pero fueron hechos reales que hoy podemos reconstruir gracias al aporte de dos amigos de este blog, Gerardo Canelo y “Atis Tirreno”. El primero nos facilitó imágenes de una historieta de Pratt realizada para la Fleetway y Atis las páginas de una historieta publicada en El Tony en 1965 más la historia detrás de ese trabajo. Por nuestra parte nos limitamos a traducir unas líneas escritas en inglés referidas al período londinense de Pratt e hilvanar unas líneas de presentación para esta nota cuyos méritos deben acreditarse a estos dos amigos y colaboradores de TOP-COMICS a quienes mucho le agradecemos su aporte.

 LONDRES EN ROJO Y NEGRO

   En orden cronológico comencemos con “The Iron Fist”  trabajo publicado originalmente en 1959 y reimpreso en 1975. Respecto a la producción de Pratt para Inglaterra  digamos que comenzó dibujando desde Argentina, residió luego en Londres y tras marcharse de Inglaterra continuó colaborando para aquel país. De esa etapa londinense hemos conocido algunos detalles gracias a la página DanDare.info.com, de la cual ya hemos hablado y que incluye un listado de dibujantes de distintas nacionalidades que trabajaron para la Fleetway. Allí se dice que Pratt conoció Londres en 1947, ciudad  donde estuvo por unos pocos días cuando era un veinteañero de bolsillos flacos,  tal es así que durante su estadía durmió en la estación de trenes Victoria. Según la misma fuente en la segunda parte de su autobiografía (De l’autre cote de Corto), Pratt menciona un conflicto ocurrido entre el y Oesterheld a comienzos de 1959 y que en el verano de ese mismo año partió para Londres donde comienza a escribir sus propios guiones, como el de Ann of the Jungle (aquí Ann y Dan)  un personaje inspirado en su segunda esposa, Anne Frognier. De este período dice Pratt: “Roy (Rinaldo) D’Ami me ofreció trabajo con la Fleetway Group…en efecto yo ya estaba dibujando pequeñas historias de guerra para ellos que enviaba  a Londres desde Buenos Aires”.

    En su segunda estada en la capital británica que se prologó desde el verano de 1959 al de 1960 Pratt vivió en Petersham Place, en una calle cercana a Fulham Road, en un lugar llamado The Boltons. Como en Venecia, Addis Abeba o Buenos Aires se adaptó rápidamente a la ciudad, cuya mirada de artista describía “de un rojo predominante con una red negra”.  Los trabajos de Pratt  para la Fleetway fueron publicados en  War Picture Library, War at Sea Picture Library y Battle Picture Library, y también dibujó en el Nº 297 de Thriller Picture Library el episodio “Battler Britton y los vagones de oro”, a lo que habría que sumar otro episodio del mismo personaje. Finalmente Pratt deja Londres en 1960 rumbo a Irlanda para –según señala el texto que nos sirve de guía- investigar el folklore Celta, aunque esa partida no significaría el fin de su relación con Fleetway.

 LOS HEROES SIEMRE REGRESAN

     En cuanto al trabajo realizado por Hugo Pratt para Columba –una auténtica rareza-  nos limitaremos a transcribir los datos que junto con  las páginas que integran la historieta nos enviara Atis Tirreno, material que realizó hace un par de años para un foro de escaneos donde habitualmente participa, he aquí ese texto: “Los héroes siempre regresan” es el título de una historieta autoconclusiva, uno de los centenares de episodios de guerra publicados en Editorial Columba. Lo que la hace única es el hecho de que posiblemente sea el único trabajo realizado por Pratt para dicha editorial, y también es lógico pensar que no ha habido ninguna reedición posterior. El argumento está firmado por Gonzalo Hernández, guionista habitual en las publicaciones de la Columba por aquellos años (probablemente seudónimo), y fue publicado en el número 92 de la revista El Tony (enero de 1965).

   “Durante sus años de radicación en Argentina Pratt no había publicado en dicha editorial, sólo lo había hecho primero para Editorial Abril, luego para Frontera, y más tarde para la revista Misterix, hasta que, en 1962, decide regresar a Europa. Según los datos aportados en el libro de entrevistas Le désir d’être inutile, Pratt regresó a Argentina durante unos pocos días en noviembre de 1964, antes de continuar su viaje a Brasil. Es evidente que durante esos días dibujó este episodio, quizás para hacerse de fondos que lo ayudasen a continuar su viaje, o tal vez buscando una alternativa para radicarse en su amada Buenos Aires. Sea como fuere, puede que estas once páginas constituyan una de las tantas historietas perdidas del gran dibujante italiano. No son de lo mejor de su producción, pero el trabajo es de mucha más calidad que los que poco después realizaría para las editoriales británicas”.

   A toda esta información que aporta Atis Tirreno agreguemos que la historieta transcurre durante la Guerra de Corea y combina lo bélico con una trama de espionaje. Finalmente acotemos que ya para julio de 1965 Pratt estaba colaborando en Corrieri dei Piccoli dibujando “L’Ombra”, una versión remozada del As de Picas. Dos años después (y veinte desde aquellos días en que durmió  en una estación de trenes)  llegaría el Corto Maltés, puerta de entrada al panteón de los grandes de la historieta mundial. (C.R.M.)

 

 

 

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