Desde finales de los años cincuenta y durante décadas han sido numerosos los dibujantes argentinos que trabajaron para el mercado inglés de historietas, básicamente para las dos firmas que monopolizaban esa actividad, Fleetway y Thompson. Ya con anterioridad nos hemos referido a colaboraciones realizadas por Jorge Moliterni y José María Jorge y hoy es el merecido turno de un gran amigo de este blog, Gerardo Canelo, aunque bien cabe destacar que esta nota no se funda en la amistad sino en el innegable valor artístico de las páginas aqui mostradas y que nos entusiasmaron apenas las vimos. A esos valores en cuanto al dibujo, el dinamismo de las escenas y la fuerza  de la narración gráfica se suma el hecho de que corresponden a una etapa no muy conocida -al menos para nosotros- de la trayectoria de  Gerardo ya que abarca de 1976 a 1981, o sea  que en parte es previa al inicio de dos grandes series suyas: Alan  Braddock de 1978 y Rocky Keegan, en 1979.

       Gerardo Canelo trabajó para la editorial escocesa Thompson  (reiteramos entre 1976 y 1981) a través de César Spadari que oficiaba como intermediario.  Ante nuestro pedido de información adicional  nos contó que realizaba los originales a “tamaño sábana” (casi no cabian en el tablero nos acota) y que el esfuerzo y la dedicación  que puso en esas páginas hizo que la mayoría de  los directores de la casi decena de revistas que producía la citada editorial le requirieran colaborar en ellas. Otro detalle a destacar es que -por la fidelidad y exactitud con que dibujaba los aviones- más de uno en la Thompson  llegó a creer que, además de dibujante,  era aviador. Para la misma casa editora Gerardo hizo Fireball (también la dibujó Altuna) y luego a su pedido ilustró  historias del tipo Los Intocables, es decir ambientadas en la década del veinte y el treinta. Paradójicamente este buen desempeño en el mercado extranjero tuvo como contrapartida  una frustración a nivel local.  Sucede que, para la época en que se inician sus colaboraciones para Inglaterra, Gerardo venía de hacer varios trabajos sobre Africa y sus animales y  estaba todo listo para que dibujara Tipp Kenya en Columba, lo que hubiera significado su primera colaboración con Héctor Oesterheld, proyecto que finalmente no prosperó  por la imposibilidad de cumplir ambos compromisos. (CRM)

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