Como ya lo hemos dicho en otras oportunidades, Poncho Negro tiene una verdadera legión de seguidores en nuestro Blog, al punto que las dos notas que le dedicáramos tanto al personaje como a la revista se ubican entre las diez más leídas de TOP COMICS. Considerando que ese interés de los lectores merecía no escatimar gastos, nuestro Departamento de Finanzas realizó una cuantiosa inversión  (la cifra exacta se mantiene en reserva para no avivar a la AFIP) con el propósito de adquirir un ejemplar de Poncho Negro correspondiente al año 1956, esfuerzo que hoy nos permite elaborar esta nota.

     El número en cuestión es el 76, correspondiente a marzo de 1956 (época en que la periodicidad de la revista había pasado de semanal a mensual) y resulta interesante tanto por su contenido como por el hecho de que en sus páginas se promocionan dos nuevos personajes que iban a comenzar a aparece en la siguiente edición de Abril:  “Polo Aster” uno de los primeros trabajos de Victor Hugo Arias (Odissea 2001, Tanganyka, etc.) y “El Hombre Cometa”, dibujado inicialmente por José María Taggino y luego por Ismael Ballesteros y Angel Alberto Fernandez.

   

La tapa del número que comentamos  muestra a “Ponchito” y fue realizada por José Clemen, mientras que la retiración de tapa la ocupa el aviso promocionando a Polo Aster. Ya en el interior de la revista la primera historieta corresponde obviamente al dueño de casa, con guión de Ortiz Noguera y dibujos de Gutierrez, concretamente Pedro Gutiérrez, al que le dedicaremos unas líneas más adelante. A continuación  y completando la escasa cuota de material local aparecía “Ponchito” con  dibujos de José Clemen, ambientada en lo que parece ser una zona del Noroeste argentino. A partir de allí las restantes tres historietas corresponden a material extranjero, primero “Alan Champion” que por su formato puede deducirse era una tira publicada en diarios, luego seguía “Kayan”  un extraño personaje de la selva pero con muy buenos dibujos y finalmente  “Stuart Taylor”, un caracter de la editorial norteamericana Fiction House. Completando el material de lectura en la retiración de contratapa aparecía Dipi, que en realidad era Henry, personaje creado por Carl Anderson que en la Argentina se llamó también -entre otros nombres-  “El pibe Peladilla”. Finalmente  en la contratapa un aviso a todo color anunciaba la llegada de “El hombre Cometa”, con guión de Pilo Mayo y dibujos de Taggino, que venía colaborando desde los inicios de la revista en 1953.

     Evidentemente los dos nuevos personajes eran una gran apuesta de los editores de la revista para renovar su contenido, ya que también se los publicitaba en un aviso de media página y en varios avisos más chicos colocados como bandas en la parte superior de algunas de las páginas. A continuación la síntesis temática que aparecía en esas promociones: POLO ASTER: “Un muchachito audaz, ávido de emociones, se embarca en un cohete interplanetario, sin sospechar que viviría una serie de aventuras fantásticas. Todos los lectores vibrarán con el suspenso de cada episodio”. EL HOMBRE COMETA: “Su padre le legó un invento maravilloso, que le permitió transformarse en invencible justiciero alado, persiguiendo al mal sin pausa y sin desmayos. Conozca a Victor Grant, el sensacional Hombre Cometa…”

 PEDRO GUTIERREZ

    Si bien sabíamos que uno de los numerosos dibujantes de Poncho Negro se apellidaba Gutiérrez, recién al ver el ejemplar que estamos comentando caímos en la cuenta que se trataba de Pedro Gutiérrez, cuya identidad fue motivo de una ardua investigación por parte de nuestro amigo Evaristo Del Globo, pesquisa que merecerá una nota aparte. Como adelanto de la misma digamos que Gutiérrez comenzó como dibujante humorístico en 1929, publicó su primera historieta “seria” en los años cuarenta pero recién se dedicó a ella en la época en que toma a su cargo Poncho Negro. Con posterioridad y hasta inicios de los años setenta sería una habitual colaborador en las revistas de Columba, publicando especialmente en D’Artagnan.

      Esperamos con esta nota haber satisfecho la curiosidad de los seguidores de Poncho Negro y Calunga (que ya merecerían tener su propio Club como lo tiene Rayo Rojo) y prometemos seguir ocupándonos de estos recordados (y añorados) personajes en la medida en que podamos echarle mano a alguno de los escasos ejemplares todavía  disponibles de esta revista. (C.R. Martinez) 

 

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