Lo anunció el ministro Hernán Lombardi, en la inauguración del stand porteño en la Feriadel Libro en París

 POR Diego Erlan – Paris. Enviado Especial

   Carlos Garaycochea llegó a París con la idea fija: convencer al ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, para que de una vez por todas inaugure el Museo del Humor. Y parece que el viaje no fue en vano: ayer, en la apertura del stand de la ciudad de Buenos Aires en el Salón del Libro de París, Lombardi confirmó que esos autores que “nos hicieron gozar” y que construyeron en base a esfuerzo y talento “un género mayor que nos conmueve, una expresión extraordinaria de la cultura, al fin tendrá su espacio de exposición”.

Mordillo, Garaycochea, Lombardi y Sendra en París

 

  Podría inaugurarse entre junio y julio y el lugar elegido será la ex cervecería Munich, en Costanera Sur. Estaría conformado por obras que cedan los autores y también algunos reconocidos coleccionistas como Hugo Maradei, presidente del Museo del Dibujo, con una colección que cuenta con más de doce mil trabajos originales de artistas argentinos y extranjeros, desde el año 1700 hasta hoy.

  El Museo del Humor o MHU, como lo bautizó Manuel García Ferré, será entonces un lugar donde los grandes maestros del dibujo, la ilustración y la caricatura puedan tener su espacio, exponer sus obras y formar parte del programa de visitas de las escuelas. Pero el creador de Hijitus no es el único integrante del grupo fundador del MHU. Allí también están el reconocido artista Hermenegildo Sabat, Guillermo Mordillo, que no por nada es “Profesor Honorífico del Humor” por la Universidad de Alcalá de Henares y, por supuesto, Garaycochea, que anoche, sentado bajo uno de sus chistes, o junto a los ejemplares de la revista Rico Tipo, sonreía entusiasmado.

   Hasta el lunes 19 de marzo continuará esta feria y podrá recorrerse este stand gobernado en el centro por un enorme “totem” realizado con globos y papel con las figuras de los más inolvidables personajes del humor gráfico de la Argentina, como Mafalda y Clemente. Paredes empapeladas por tiras cómicas y viñetas serán el marco para que personas de todo el mundo revuelvan, hojeen y quizás terminen leyendo libros de los autores argentinos en español o en francés.

   Y por ahí daban vueltas grandes creadores como Horacio Altuna, que estaba sorprendido porque había títulos de él que ni siquiera pueden conseguirse en Barcelona y Fernando Sendra, que se dedicaba a hablar sobre la vida con el editor Daniel Divinsky mientras el fotógrafo Daniel Mordzinsky pasaba rasante por el stand. El ilustrador José Muñoz, que desde París suele trabajar con Carlos Sampayo, recordaba con carcajadas la manera que tenía Garaycochea de darle “lecciones de timbre a Sapag” en la radio o aquel chiste suyo en el que un hombre decía que le gustaban los labios de una mujer porque los tenía como debía ser: uno arriba de otro. Poco después Muñóz se dio vuelta y confesó que había sido alumno de Garaycochea a los doce años en una escuela municipal. Su antiguo maestro no pudo contenerse: “Después él aprendió a dibujar, y yo no”.

FUENTE: Revista Ñ

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