La realización en Tucumán del Congreso de Historieta Educativa (6 al 8 de octubre) constituye una buena oportunidad para rastrear, aunque sea sumariamente, la larga relación  de esa provincia con el medio que tanto nos apasiona, repasando los nombres de algunos de sus dibujantes más destacados y los distintos proyectos editoriales que se desarrollaron y aún tienen vigencia allí.

 VILLÁ, EL DIVITO TUCUMANO

  

Villá (Foto revista Yerba Buena)

  Quizá el punto de partida de ese estrecho y prolongado  vínculo entre Tucumán y la historieta sea la labor que durante muchos años llevó a cabo el catalán Andrés Villá desde las páginas del diario La Gaceta, en el que colaboró a lo largo de tres décadas. Nacido en 1907, Villá llegó por primera vez a nuestro país en 1933, volvió a España al año siguiente y regresó a la Argentina en 1936 radicándose desde entonces en Tucumán. Ese mismo año presenta sus dibujos en La Gaceta  y pocos días después –en respuesta al pedido que le formularan- comienza aparecer la sección titulada   “La Nota del Día”, que en 1954 llevaba publicadas ya alrededor  de 6.500 tiras donde “con fino espíritu de observador y de humorista” reflejaba los hechos más salientes del momento, ya fueran temas de la vida cotidiana u otros de relevancia política.

     Los datos brindados pertenecen a una nota que apareció precisamente en 1954 en la revista Dibujantes con el título de  “Andrés Villá, el dibujante más famoso del norte argentino”, escrita en base a las impresiones y testimonios del también dibujante Alfredo Ferroni (durante largos años colaborador de Editorial Columba) que había visitado Tucumán durante un viaje por el interior del país. En ese artículo puede leerse por ejemplo que “Andrés Villá goza de tanta fama que no hay en el norte del país quien desconozca su obra” ó que “Su sección constituye una nota de diario interés y ello ha hecho que sea considerado el ídolo del pueblo de Tucumán y, según las impresiones recogidas por Ferroni en su viaje, Villá es en el norte del país lo que Divito en nuestra Capital”.

  

Villá recordado en "Pucará"

  En parecidos términos una nota publicada en La Gaceta en 1980 se refería a él de esta manera:  “enfocaba la realidad cotidiana de nuestra provincia, desde los grandes problemas políticos hasta las dificultades vecinales, con una admirable capacidad de observación. Su labor, además tenía un nivel en el que convivía la estocada certera y el respeto hacia temas y personas. La Nota del Día, que alcanzó una inmensa popularidad, era en última instancia un aporte crítico periodístico, dado desde ese ángulo tan delicado y difícil que es el humor. Fue una figura sobresaliente, en ésta línea del humor gráfico. Como dibujante, su tarea de paisajista, observó pulcritud y sensibilidad poco comunes”.

    De acuerdo a las páginas de Internet consultadas Villá realizó su sección a lo largo de treinta años, hasta su muerte ocurrida el 11 de octubre de 1966. Muchos años después la revista Pucará lo homenajeó publicando una selección de sus dibujos con el título de “Viñetas del recuerdo para sonreir y coleccionar”. Al igual que en el caso de Diógenes Taborda en Buenos Aires, a Villá lo recuerda una calle de Yerba Buena, localidad próxima a la ciudad de San Miguel de Tucumán donde tenía su domicilio.

OSCAR ROJAS Y ARTURO SORIA

    La revista Dibujantes sigue siendo una ayuda invalorable a la hora de reconstruir la larga relación del “Jardín de la Republica” con la historieta. En efecto, entre 1955 y 1957 dos dibujantes tucumanos aparecieron con cierta frecuencia en la sección “Galería de futuros profesionales” de dicha publicación: Arturo Soria y Oscar Rojas.

 

 Suponemos que Soria es el  mismo que en los años noventa integró el equipo de Pucará y fue también uno los colaboradores de “1806, Invasiones” libro realizado en 2007 por integrantes de la Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán (UNHIL) y que editó Thalos , mientras que Oscar Rojas, además de los trabajos que le publicaron en esa sección  ganó en 1957 la categoría historietas del concurso organizado por Dibujantes con un trabajo titulado “Ataque al fortín”, por lo que se hizo acreedor a la suma de $ 1.800, una suscripción anual a la revista y la publicación de su historieta en el Libro de Sabú, de Editorial Codex que iba a aparecer en noviembre de aquel año.

     Sumamos a estos dos nombres de dibujantes tucumanos de los años cincuenta los de Ceferino Sirgo, Cristóbal Vera, Juan Carlos Pereyra, Ramón Marcelo Lucena y Héctor Hugo Rodríguez, con quien Ferroni tomó contacto en el viaje que ya hemos referido, aunque no podemos precisar si eran todos humoristas o tenían otras especialidades. (CRM)

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