Durante el período que va desde el final de su experiencia sudamericana y el nacimiento del personaje que lo consagraría mundialmente, Hugo Pratt colaboró en Il Corriere dei Piccoli donde entre 1962 y 1967 realizó aproximadamente media docena de trabajos, entre ellos “L’Ombra” (una versión modernizada del Asso di Picche) en 1964 con guión de Alberto Ongaro y  “Le aventure di Fanfulla”, de 1967, con guión de Mino Milani.

   Fanfulla di Lodi es un soldado de fortuna que vive sus aventuras en un período histórico que va de 1527 a 1529, época turbulenta signada por las luchas entre diversas ciudades-Estado italianas (Roma, Florencia, Milán, el Vaticano, etc.) a lo que se sumaba la intervención de potencias extranjeras como Francia y España. Guerras todas estas donde la intervención de ejércitos mercenarios era fundamental.

    Mientras que en “L’Ombra” aún aparece el Pratt de El Sargento Kirk o Ann y Dan, el de Fanfulla preanuncia ya el estilo de Una Balada del Mar Salado. Con más cabello el semicalvo mercenario no estaría lejos de Rasputín, no solo en la fisonomía sino porque lo sospechamos integrante de esa galería de “locos lindos” y psicopatas más o menos simpáticos que fueron una marca de fábrica de Pratt, galeria a la que tendríamos que sumar a Jesuita Joe y al Monje. Dicho sea de paso, que tema para desarrollar con más tiempo, conocimientos y archivo: la locura en la obra de Hugo Pratt.

       Sobre Il Corriere dei Piccoli digamos que era un tabloide (28 x 37 cms) de 32 páginas que combinaba historietas, relatos, cuentos y material didáctico y cuyo orígen se remonta a inicios del siglo XX. Con mucho esfuerzo y relativo éxito hemos escaneado la tapa del ejemplar del 19 de noviembre de 1967 y una de las dos páginas interiores, aunque en este caso la ofrecemos fragmentada. Disfruten entonces de este poco conocido personaje de Hugo Pratt en su etapa pre-Corto Maltés.  (C.R. Martinez)

 

 

 N de la R: Tiempo después de ser escrita esta nota descubrimos las siguientes palabras de Hugo Pratt: “Fanfulla es importante porque significa un cambio en mi estilo. Había adoptado un dibujo muy poco libre, respetando al pasado. Recuerdo que algunos colegas del “Corriere dei Piccoli” fueron a quejarse donde Triberti, diciendo que yo trabajaba demasiado rápido. Tenía que hacer algo sobre Florencia, y Florencia, en su opinión, no se veía en el dibujo. Yo había dibujado tres cipreses y un camino hacia una capilla. ¡A mi parecer eso era la Toscana! “

  (“La última entrevista a Hugo Pratt” por Graziano Origa y Bepi Vigna) 

 

 

 

  

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