Vos me dijiste que a Calé le temblaba la mano cuando lo veía dibujar a Ianiro. ¡Que cosa!, a mi me tiembla al escribir y recordarte a vos viejo amigo, maestro, dibujante como pocos, sin grupo, hecho a la vieja usanza. Trazo firme, espontáneo. Cada tapa de Rico Tipo o de Lupín una obra de arte. Estuviste y laburaste con los mejores: Lino Palacio y Divito, que es como jugar al fútbol entre Maradona y Messí. Viviste toda una época dorada donde tango, fútbol e historietas llenaban de gozo la vida del argentino y más aún del porteño, cuya forma de ser, de manejar el idioma -tan particular- marcaban diferencias. Tengo muchísimo para hablar de vos querido amigo.

    Una tarde de invierno, gris, con tenue llovizna te esperaba (dos y media de la tarde) en la puerta del Edificio Gloria, allá en la Diagonal Norte al 825, cuando te divisé cruzando la calle con piloto y el “gacho” gris sobre tu frente, tu reflejo en el pavimento. Tu andar sereno se contraponía con el ir y venir alocado de una multitud, una fauna humana que cruzaba en medio de bocinas, humo, gasoil, frenos, histeria y preocupaciones diversas y pensé: “salió de las páginas del viejo Rico Tipo a dar una vuelta buscando amigos, viejos dibujantes, el ayer que ya no está…”

     El abrazo al recibirte y la mutua alegría de encontrarnos para una y mil veces revivir y reivindicar historias ya contadas como si fueran nuevas eran para mi uno de los motivos principales de llegar a Buenos Aires. Primero se fue Dol, despues partiste vos, posiblemente en un viejo biplano, por un cielo cerúleo, tenue, parejo…calmo, color de las “cosas insondables del infinito”, según Kandyski. Irás haciendo “looping” con tus queridos personajes. Ojala en alguna nube intermedia haya un aeródromo para cargar con tinta china y anilinas (¡como ayer, viste!) tu mágico plumín y tu pincel Nº 2 querido amigo. Allá en el infinito están todos, sin diferencias, sin rivalidad. Si los nombro no me alcanzan dos páginas para mencionar a aquellos que fueron un seleccionado de oro, sí, como los libros de fin de año. Allá Rico Tipo, Avivato, Lupín o Pinlu es lo mismo, no tienen diferencia.

    Fuiste, como sentencia tu apellido un guerrero del plumín, el lapiz y la tinta china, pero también de la humildad, el afecto y la amistad. Mi recuerdo es permanente viejo amigo y mi agradecimiento eterno.

                                                              Ricardo “Bocha” Porta

 

¿Cuándo empezaste a dibujar?

  Y…que me acuerde…tenía tres o cuatro años y dibujaba…autitos…avioncitos. Cuando tenía 7 años, en 1930, me publicaron el primer dibujo en la vieja Caras y Caretas en la página de los niños. Se trataba de dos avioncitos haciendo acrobacia y lo titulé “Ejercicio aéreo” (premonición agrego yo, ya que luego por más de cuarenta años, su principal personaje será un aviador con todas las de la ley, nuestro amigo Lupín).

 Nace un dibujante

  Nací en Villa Urquiza el 16 de julio de 1923 frente a la Iglesia del Carmen, en Bauness entre Cullen y Bebedero (hoy se llama Pedro Rivera), lugar donde mi padre fatigaba su oficio de peluquero. Allí mi viejo ponía a la vista unas revistas que yo hacía a los 11 ó 12 años, con cuadritos, globos ¡y hasta propagandas! Las hacía y armaba sobre papel blanco grande, ese que se usaba en almacenes y panaderías.

  

Dibujo de Guerrero dedicado a Lino Palacio

   La escuela primaria la hice en la Gorriti, ahí fui compañero de Orlando Verri (luego destacado cantor de tangos) y ahí conocí en 1935 a Lino Palacio, que entonces sería un tipo de 29 ó 30 años, alto, pintón, deportista. Le mostré unos dibujos que le gustaron y me felicitó. ¡Pensar que años después trabajaría con el casi diez años!

 Sur, Primaria y después

  Tenía 14 años más o menos, fui a Crítica y a un monton de lados, y bueno…en Patoruzú me atendió Luís Alberto Reilly que era “Billy Kerosene”, que fue muy amigo mío, un tipo macanudo, y el me recomendó a Lino Palacio, pero que antes lo viera a Guratti (Onofre) el dibujante que trabajó en Patoruzú y también ayudante de Lino Palacio. El habló con el creador de Avivato y luego me hizo pasar. Ahí le recordé cuando él fue a la Escuela y vio mis dibujos, entonces exclamó “¡Ah, vos sos el zurdo!”, entonces le dije, mire, yo quiero venir para estar acá, no pretendo sueldo. Me contestó “bueno, vení esta tarde a las 15 hs”. Y ahí me quedé, iba todos los días y bueno, me empezó a pagar un sueldo, me pagaba los viajes desde Villa Urquiza y allí estuve 9 años dibujando y juntando experiencia.

 Palacio, el de las tapas de Billiken

     Un hombre culto, educado, ya era entonces muy reconocido. Hacía Don Fulgencio en La Prensa, las tapa de Billiken, los chistes en El Hogar y con el seudónimo Flax hacía caricaturas de políticos y seguía de cerca  las alternativas de la Segunda Guerra Mundial con dibujos de actualidad. Colaboré con él con ideas para Don Fulgencio y le rellenaba en negro los trajes en las tiras, le trabajaba los fondos y también colaboraba en las tapas de Billiken. Cuando creó Ramona me la pasó a mí, la hice completa (dibujo y pasado a tinta) durante tres años. Además Palacio tenía agencia de publicidad, el trabajo abundaba ¡Que tiempo lindo! (La emoción quiebra su voz, pausada, calma, sin exclamaciones exageradas. Su voz, su mirada cansada, su sonrisa de hombre bueno, todo conforma la figura de un hombre de hondo perfil bajo, donde el recuerdo de Lino Palacio y de Guillermo Divito invariablemente vuelven a su mente, Es que pocos como el pueden darse el lujo de haber trabajado con tamaño dibujantes).

 Mi relación con Divito…

   …llega por medio de Toño Gallo y del dibujante Escolatti. Gallo trabajaba con Lino Palacio y colaboraba con Divito. Ahí se enteró que precisaban un colaborador más y me presentó, corría el año 1947. Yo ya había publicado en 1940 mi primera historieta en La Razón, recomendado por Lino Palacio a Peralta Ramos.

   

El autor de la nota junto a Guerrero y Sidolí

   Divito era macanudo cuando estaba con gente; en tren de farra era jovial, decía chistes, pero si no era bastante introvertido. Y allí trabajé con grandes dibujantes que también fueron mis amigos: Rafael Martínez, Toño Gallo, Pedro Seguí, Juan Angel Cotta, Calé, Ianiro (hace una pausa, recuerda y se emociona) ¡un gran muchacho, era una luz verlo dibujar! Un día estábamos en la redacción, Ianiro estaba dibujando, entró Calé se paró y con asombro dijo “¡Uhhh, verlo dibujar a este me paraliza la mano” (risas).

    Con Toño Gallo fuimos grandes compinches, íbamos acá cerca a Gimnasia y Esgrima a practicar boxeo porque nos gustaba a los dos. Gallo era especial, se hacía unos cortes de cabello bastante raros para la época, usaba sombrero negro tipo chambergo, sobretodo gris-celeste…un tipo pintoresco, pero muy buen muchacho, una gran dibujante que de perspectiva sabía un montón.

¡Dibuje maestro!

   (En un paréntesis de la charla Guerrero me muestra una página con división de cuadros, globos, algunos plenos” en negro ya pasados a tinta y la marca del trazo a lápiz, trazo limpio, ágil, dinámico, me asombro y pienso ¡cómo un tipo de ochenta pirulos puede dibujar así, y además sin anteojos!, solamente digo ¡es-pec-ta-cu-lar!)

 El trabajo en Rico Tipo

 

Revista Atelier, 1957

  Yo empecé haciendo “Bómbolo”, a “plantarlo” a lápiz, después a tinta. A pasarlo a tinta lo hacíamos con Vignolo un arquitecto que después se fue a España y con Roberto Gallo (hermano de Toño) que firmaba “Gallito”. Después seguí con “Pochita Morfoni”, “Fallutelli”. “Fúlmine”, casi todos. Ianiro también los “plantaba” y lo hacía muy bien. A mí cuando no me salía una cosa iba y le decía, che, mirá…¿como resolvés esto?, y él en dos trazos solucionaba todo ¡un dibujante extraordinario!

   Después seguí haciendo ilustraciones de las notas, dobles páginas y a pintar tapas. El color lo daba con anilinas, las que se usaban para iluminar fotografías, por lo general en muchas revistas se trabajaba así, La anilina era bárbara, tenía todas las facilidades, las podías rebajar con agua, combinar y lo más extraordinario era que no te movía la tinta. Después con la foto en color desaparecieron del mercado. Inolvidable época la de Rico Tipo, ¡27 años estuve allí!    

Rico Tipo era una fiesta

  

Rico Tipo, 1949

La etapa primera de Rico Tipo fue inolvidable, el Nº 1 se agotó el primer día que salió a la venta. Entre 1945 a 1948 el tiraje fue aumentando de tal manera que de 250.000 ejemplares llegó a 300.000 ¡semanales!, un record, un éxito inigualable sabiendo que además había muchísimas revistas circulando en el país.  Trabajar en Rico Tipo era como estar en una mesa grande de café (…) La revista en sí era una fiesta, la plata entraba a paladas, la  Redacción que manejaba Eduardo Almira se daba el lujo de rechazar avisos ¡increíble!, todos querían publicitar en Chicas y Rico Tipo.

 A Mar del Plata a buscar chistes  (o lo que el viento no se llevó)

  Pedro Seguí hacía una mini tira de uno o dos cuadritos que tenia por título “Bichando en Mar del Plata”, ante el requerimiento de chistes actualizados Almira lo autorizó a Blanes que era piloto y socio del Aeroclub a alquilar un bimotor solo para ir unos días a ver y tomar bocetos a “La Perla del Atlántico”. En uno de esos viajes a Seguí se le ocurrió orinar cuando estaban en pleno vuelo ¿y dónde iban a bajar?, entonces Blanes le dio un sobre como inodoro improvisado.  Como uno de los vidrios del avión estaba roto  la solución consistía en tirar el sobre por ese lugar. El problema fue que el viento trajo el orín de vuelta y los bañó a todos…!

 

Guerrero y Sidolí

 Recordando a los colegas

CALÉ: Calé llegaba siempre sobre la hora de cierre, lo que pasaba era que a los dibujos los trabajaba mucho. Siempre le faltaba guita, pero era muy buen tipo.

MAZZONE: Con Adolfo fuimos vecinos, vivíamos a pocas cuadras de distancia, nos visitábamos y veníamos juntos a la redacción, Otro gran tipo.

ANDRINO: Muy buen dibujante, músico, pintor, un artista completo con estilo similar a Divito, también dibujaba las chicas, un gran dibujante que falleció joven.

 Tarjeta roja

    Cuando Reilly (Billy Kerosene) se fue de Rico Tipo se puso en sociedad con Faruk y alquiló una oficina justo en el mismo piso que Rico Tipo, allí surgió Avivato. Estaban en una oficina chiquita justo enfrente de los ascensores. Un día Reilly me pidió colaboración, algunos chistes, y un personaje que le plantaba a lápiz similar a Juan Mondiola…creo que se llamaba “El lungo Medina”. Cuando Divito se enteró no le gustó nada, se puso firme me llamó y me dijo “yo a usted le voy a aumentar 200 pesos el sueldo pero va a trabajar aquí solamente”. Avivato tenía un formato, diagramación y personajes similares a Rico Tipo, pero había aparecido diez años después, en 1954.

 La casa por la ventana

   “La Estancia”, el “Marabú”, las cantinas de La Boca eran lugares de reunión para festejar. Llegaban luego de un día de laburo intenso y al pedido, Almira solucionaba todo por teléfono. “¡Muchacho, todos a “La Estancia”! o al Marabú o a alguna cantina. Guionistas y dibujantes tenían el premio a su labor. Era el Buenos Aires de los años 40 y 50, tiempo lindo si los hubo.

 A las “piñas” en la redacción 

   ¡Recuerdo que a veces se armaba cada lio! A algunos no les gustaban la cargadas, el caso de Rafael Martinez, era provinciano, había llegado de Mendoza, una vez Toño Gallo lo cargó y se agarraron a las piñas. Salió Divito de su oficina y les dijo: “Muchachos, si quieren les alcanzo un par de guantes y les armo un ring”.

 Personajes faranduleros

  Pedro Seguí estaba haciendo “Maximo Capra” en Antena, de la Editorial Julio Korn, pero se iba de viaje al exterior, entonces me pasó ese personaje a mí. Le llevé una muestra al Director y ahí quedé 22 años, Después hice “Canelón el utilero”, que era un muchacho que trabajaba en un Canal de TV y siempre tenía situaciones con los artistas. Además una historia de dos cuadros al estilo de “El minuto fatal” de Mazzone.

 ¡Lupín alza vuelo!

   Bueno, voz sabés que yo fui piloto, yo ya no volaba, hacía poco que me había casado y un día llegó Mazzone a mi casa y me dijo que estaba por sacar una revista. “Necesito que me hagas una historieta”, sí, como no, le respondí, encantado ¿y que tema?  “No se, el que a vos te guste -respondió- de 8 a 10 páginas más o menos”, ¿qué te parece si hago un aviador, “¡fenómeno! me gusta la idea”, dijo Mazzone. Y bueno así lo hice, en base a las caricaturas que me hacía Ianiro a mi, porque el personaje en sí era yo. Se publicó por primera vez en el año 1959 en  Capicúa. Fijate que tiene 49 años. En ese entonces nuestro actual Presidente Kirchner era un pibe. Años más tarde lo bautizarían con el apodo de Lupín, ¡para mí como dibujante es un honor!

 

En tiempo de tango

    Y bueno, vos sabés que yo soy tanguero viejo, bailo el tango, mejor dicho lo bailaba, ahora no…y, orquestas que me gustaran Di Sarli, D’Arienzo, Canaro, todas las que tenían ritmo para bailares, y cantores, fui amigo de pibe  -porque vivíamos en el mismo barrio e íbamos a la escuela- de Orlando Verri, que fue destacado cantor de la típica de Osmar Maderna.

 “La Máquina” de River

  En fútbol, bueno, soy hincha de River, a  “La Maquina” con Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lousteau la ví muchas veces. Estuve con Moreno y hasta hicimos una publicidad en la cual yo voy por Palermo corriendolo con una escoba. Esa fue una idea de Gallo que tenía agencia de publicidad. A River lo iba a ver siempre de local, era socio, tenía mi platea y hasta practiqué lucha grecorromana en el Club.

 EPILOGO: Ese artículo se basó en los testimonios de Guillermo Guerrero y Héctor Sidoli (Dol) grabados en una de las tantas visitas hechas a la vieja redacción de Rico Tipo. Fotos de cada rincón, revistas, dedicatorias, dibujos, cartas y toda la amistad y aprecio entrelazado me quedan de aquellos momentos, seguro irrepetibles. (Ricardo “Bocha” Porta)

 N. de la R: Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas por el autor en sus visitas a la vieja redacción de Rico Tipo (y luego de Lupín) en Diagonal Norte al 800. Las páginas de la revista Atelier son un aporte de Gerardo Canelo, a quien le agradecemos su colaboración.

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