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“PONCHO NEGRO”, LA CABALGATA DE LA NOSTALGIA

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   Prácticamente no hay día en que la nota  “Poncho Negro, un jinete sin fronteras” https://luisalberto941.wordpress.com/2007/06/14/poncho-negro-un-jinete-sin-fronteras/

publicada en junio de 2007 no reciba visitas, lo que la convierte en una de las más requeridas de TOP COMICS. Posiblemente en ese interés pesa mucho más el tema sentimental o la nostalgia que la calidad de la serie en sí, habida cuenta de que el personaje que la inspira está muy relacionado a la infancia de aquellos que no sólo leyeron la historieta sino también escucharon sus aventuras en el programa radial del cual surgió a inicios de los años cincuenta.

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     Para satisfacer esa curiosidad de los lectores ofrecemos ahora algunos datos adicionales de aquella nota y repasamos el listado de la verdadera legión de dibujantes que llevaron al papel a su personaje central.

 CARACTERISTICAS GRAFICAS

     El primer número de Poncho Negro apareció el lunes  9 de noviembre de 1953,  costaba 1 peso, tenía frecuencia semanal y era realizada por Editorial Sugestiones (Esmeralda 22) que desde septiembre de 1952 hacía también la revista Cosas Utiles, orientada hacia temas como arreglo de la casa, labores, bordado, manualidades, etc. Algo parecido ocurría con la Editorial Aventuras, responsable de la revista homónima y de otra dedicada a la mujer.top-poncho1    En la retiración de tapa de aquel primer número el creador del personaje, Antonio Ortiz Noguera, daba la bienvenida a los lectores anunciando vagamente una serie de proyectos pero sin dar mayores detalles e inmediatamente después comenzaba “El ídolo trágico”, con Poncho Negro dibujado por Carlos Vogt.

      La tapa del primer número es bastante elemental y muestra –sobre fondo amarillo- la silueta de Poncho Negro montado sobre su caballo Satán, dibujo este que aparece en la viñeta que abre el primer episodio y fue utilizado luego como una especie de logotipo. En la contratapa se repetía el mismo motivo pero sobre fondo celeste.

     En números posteriores  las tapas fueron realizadas en base a alguno de los dibujos del interior –teniendo siempre a Poncho Negro como protagonista- y en otras ocasiones se utilizaron ilustraciones especialmente realizadas por José Clémen. A fines de 1954 se producen algunas variantes, se reduce un poco el tamaño de la revista, la tapa está impresa a dos colores solamente y carece de ilustración, que es reemplazada –como en Misterix– por una página de historietas.  Para esa época, noviembre de 1954,  la edición semanal promocionaba el Poncho Negro Extra, “122 páginas de historietas completas”  (¡Mi reino por un ejemplar!).

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 EL MATERIAL DE LECTURA

     Dejando de lado la historieta central, Poncho Negro ofreció en su primer año y medio de vida un buen nivel de material, por lo menos para los estándares de la época, alternando trabajos  locales con series importadas. Entre lo nacional podemos citar “Barracuda” y “Las aventuras de Quique” de Juan Clemen; “Mario Malbran” (una imitación de “Bull Rockett” hecha por E. Zuñiga y N. Benedetto); “Mabel”, una humorística con dibujos de Sagrera; “Terco Thomas “(inspirado tanto en su tema como en el dibujo en el “Ben Bolt” de Cullen Murphy) que hacía Carlos Vogt, quien a su vez escribía los guiones de “El Apache”, ambientada en París y con dibujos de Rodríguez Uzal; “Carnac” de Carlos Clemen y “Cristian el muchacho valeroso” de Rodolfo Zalla.

   Oscar Fraga, José María Taggino, Alberto Romero y Victor Hugo Arias (hizo “Polo Aster”) fueron otros dibujantes de aquella época inicial, mientras que entre lo importado estaban  “Abbie and Slats” (“Linda y Lito”), “Las aventuras de Dick”, de Neil O. Keefe”, “Cesar y sus amigos” de Roy Crane, “Arquerito” y “Relatos del Oeste, de autores desconocidos para nosotros.

     En tiempos posteriores -1958/1960- se incorporaron series como “El hombre cometa” (dibujada sucesivamente por Taggino, Ballesteros y Lito Fernandez); “Lund  Jensen” y “Teniente Dean de la Policia Montada”, ambas por Rodolfo Zalla; “Ponchito” por Alicia Castro Nistal; páginas documentales por Oscar Novelle y humor a cargo de Alfredo Ferroni. José Del Bo (“Terry Atlas”), Eduardo Miranda, Oscar Carovini (“Yukón Pérez”), Aguilar y Roberto Bandín fueron otros dibujantes de este período de Poncho Negro, mientras que entre los guionistas puede mencionarse a Jorge Del Valle, Natalio Grimallé, Elio Martin y F. Lara,  nombres que en su mayoría correspondían a seudónimos de Rafael Dente, más conocido como Pilo Mayo y que de acuerdo a una nota de Luis Rosales llegó a ser director-propietario de la revista.

 LOS DIBUJANTES DE PONCHO NEGRO

    Al analizar la nómina de dibujantes que se encargaron de realizar Poncho Negro se tiende a pensar  de inmediato que o bien el editor o el autor eran muy exigentes, o no sabían bien que querían. Como se dijo, el primer dibujante en noviembre de 1953 fue Carlos Vogt (que veníade dibujar otro enmascarado: “Capiango”) pero solo dos meses después –en enero de 1954- lo reemplaza José María Taggino, en julio de ese año llega Leandro Sesarego y en noviembre (nº 55) el dibujante es José Clémen,  Luego vinieron C. Gutierrez  y Hugo A. Guzman ambos en 1955 y Héctor Diz en 1957, hasta que finalmente aparece Carlos Musuraca, probablemente quien mas duró en el cargo, aunque no habría que descartar la existencia de algún otros dibujante que se nos haya escapado.

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LA DESPEDIDA DEL JINETE ENMASCARADO

  Volviendo a la revista, digamos que en 1963 se había transformado en mensual, constaba de 100 páginas y aparecía además un Suplemento en el cual se reciclaba materia ya editado. Por entonces Poncho Negro no aparecía en las tapas y muy probablemente tampoco en el interior de la revista. Hacia mediados de los sesenta este título emblemático de la historieta argentina dejó de estar presente en los kioscos, no así en el recuerdo de quienes en la infancia disfrutaron de las ingenuas aventuras del justiciero enmascarado y de su fiel ladero, el indio Calunga.

(Carlos R. Martinez, Arrecifes, enero 2011)

 IMÁGENES:

-Tapa de Poncho Negro Nº 1, noviembre de 1953

-Ortiz Noguera, creador del personaje le habla a los lectores

-Página inicial del primer episodio, dibujado por Carlos Vogt

-Poncho Negro en  noviembre de 1954, con cambios en la tapa

-Suplemento Nº 9 publicado en 1963, tapa de Novelle

“BOLITA”, LA ALEGRIA DE LOS PIBES DEL 30

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La novela semanal fue parte de un exitoso proyecto editorial que arrancó en 1917 y se extendió por unas dos décadas aproximadamente, período signado por el surgimiento de numerosas publicaciones de tiraje masivo destinadas al consumo popular de relatos breves. La novela ofrecía cada lunes “una obra completa e interesante de los mejores autores argentinos”, entre los que se contaron Ricardo Rojas, Hugo Wast  o Manuel Galvez y otros menos conocidos.

     A partir de 1920 la citada publicación (que según sus editores llegó a cifras de 200.000 lectores semanales) estuvo acompañada por un suplemento quincenal llamado precisamente El Suplemento, que hacia 1931 tenía las características de una revistas de interés general, con secciones como “La vida íntima y humana de las grandes figuras del mundo”, “De la vida y el amor”, “El cine novelesco y sentimental” ó “Crónicas de un periodista viajero”.

       Las dos revistas -editadas por Miguel Sans y Armando Castillo- dieron gran importancia a la historieta, como que allí se publicaron, entre otras, “Pan y truco” (1925) y “Andanzas y desventuras de Manolo Quaranta” ambas de Dante Quinterno, “La barra de Candelario” (1929) de Pedro Gutiérrez, y “Pepinito y su novia” de Gonzáles Fossat,  “La familia de Don Sofanor” y “La Página de Dólar”, ésta dos últimas de Arístides Rechain.

     Con tales antecedentes no es de extrañar que en 1931 la misma editorial lanzara Bolita, “la revista para todos los pibes”, publicación impresa a todo color en la cual participaron por ejemplo Lino Palacio y Raul Roux. Lamentablemente este emprendimiento tuvo corta vida entre otros motivos porque quien era su director, el periodista  Muñiz Lavalle,  se fue como  corresponsal a cubrir la guerra Chino-Japonesa.

       Precisamente dentro de un conjunto de notas de El suplemento (que estuvieron guardadas treinta años entre nuestros papeles sin que nos percatáramos de su origen) descubrimos los dos avisos que aquí se publican. Si se tiene en cuenta que en otros dos títulos de la época como Pololo y Mustafá predominaban las narraciones sobre lo estrictamente grafico, sería justo ubicar a Bolita (junto con El Tony y El Gorrión) entre las primeras revistas argentinas consagradas íntegramente a la historieta. (CRM)

ULTIMO MOMENTO:

  Luego de editada esta nota descubrimos el website LINO PALACIOS (realizado como un homenaje de sus hijos según se consigna allí), del cual tomamos la imagen de una tapa de Bolita. De acuerdo a  la biografía que puede verse en la referida página, en 1931 Lino Palacio “fue convocado por el diario La Prensa para hacerse cargo de la dirección artística del suplemento infantil que aparecía junto con el periódico una vez por semana. En dicho suplemento Lino ilustraba todos los cuentos y realizaba dos historietas: “Ocurrencias de Pimpollo” y “La barra de Bolita”; éste último personaje llegó a ser tan popular que el periodista Muñiz publicó una revista con el titulo de “Bolita”, en la cual Lino dibujaba las tapas”. En ese y en otros trabajos Palacio utilizaba el seudónimo Ko-Ko, como puede verse en la imagen que reproducimos

 

 

“Abbie and Slats”: los múltiples nombres de una historieta

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PIF-PAF, 1942

  “Linda  y Lito”, “Chita y Cholo”, “Crispín y Chispita”, “Tegobín”, “Vagoneta”, “Lucita y Pirincho”. Hemos nombrado seis títulos de historietas que se publicaron en la Argentina pero en realidad estamos hablando de una sola: “Abbie and Slats”, una creación de Al Capp con dibujos de Raeburn Van Buren.

    Obviamente repetir el título original era impensable dado lo poco atractivo que resulta en nuestro idioma, por lo cual las editoriales argentinas que publicaron la serie la rebautizaron colocándole nombres más sonoros y simpáticos. Así en Pif-Paf aparecía en 1942 como “Crispín y Chispita”, en Espinaca en 1945 se llamaba “Lucita y Pirincho” y en 1948 en Historietas (también de Editoria Lainez como la anterior) su título era “Vagoneta, en Poncho Negro en 1954 la bautizaron “Linda y Lito”, en Patoruzito en 1962 era “Chita y Cholo”, “Charlie Dobss” en Sucesos y “Tegobín” en alguna revista que no podemos recordar. Para no quedarnos en una simple enumeración de títulos, conozcamos algo de la historia de estos personajes.

 

LA PRIMA ABBIE Y EL PRIMO SLATS

     Creada por Al Capp en 1937 “Abbie and Slats” era la contracara de “El Pequeño Abner”, ya que en lugar de un rústico muchacho de la montaña que va a Nueva York aquí es un avispado huérfano neoyorquino llamado Aubrey Eustace Scrapple (“Slats”), quien llega a una pequeña localidad llamada Crabtree Corners  para vivir allí junto a su prima mayor Abigail Scrapple (“Abbie”) y su hermana Sally. Otros personajes de la historia en sus inicios eran Jasper Hagstone el potentado de la ciudad, su hija Judy -de quien primeramente se enamorará Slats-, Becky Grogging que será su verdadero amor y el padre de Becky: J. Pierpoint “Bathlesss” (el roñoso, el que no se baña nunca) Groggins, un carácter secundario que como ha sucedido tantas veces en la historia de la historieta se convirtió con el tiempo en personajes destacado de la serie, especialmente en la página dominical. Como se ve, mientras que el título original alude a los primos Abbie y Slats, las traducciones argentinas se enfocan en la pareja formada por Slats y Becky.

 

UN DIBUJANTE REMISO

   Para la parte gráfica de su nueva serie Al Capp pensó en alguien con buen ojo para dibujar mujeres y talento  para el  comic. Ese dibujante se llamaba Raeburn Van Buren, por entonces un reconocido ilustrador que estaba en un gran momento de su carrera y era colaborador habitual, entre otras publicaciones, de The Saturday Evening Post.

     Inicialmente Van Buren no se interesó demasiado en la posibilidad de hacer historietas, por lo cual Capp se vio obligado a emplear todo su poder de persuasión  para convencerlo. El argumento elegido fue que la radio  estaba matando a los magazines y lo mejor para un ilustrador era entrar en las tiras cómicas, idea que el artista terminó aceptando.

    Rápidamente adaptado al estilo de la historieta Van Buren ganó el aplauso de la critica y recibió elogiosos comentarios –entre ellos los del historiador del comic Coulton Waugh- por su trabajo en la serie -que dibujó hasta su retiro en 1971- fecha que marcó también la cancelación de la tira. Van Buren (elegido en 1979 para el Salón de la Fama de la National Cartoonist Society) murió en 1987, dos semanas después de haber cumplido 97 años.

 Fuentes: The Enciclopedia of American Comics, de Ron Goulart y Don Markstein’s Toonopedia

 IMAGENES:

-Página de “Crispín y Chispita” en Pif-Paf, 1942. La señora de lentes y rodete es Abbie y el joven, Slats, o Crispín.

-Página de “Lucita y Pirincho”, en la revista Espinaca (1945).

-Detalle de la página de Espinaca donde aparece Pierpoint Grogging, conocido entre nosotros como Tegobín o Vagoneta.

-La misma serie publicada en Patoruzito en 1962 como “Chita y Cholo”

“Nos tocó hacer reir”, humor gráfico en la Fundación OSDE

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       Desde el 20 de enero al 12 de marzo de 2011 podrá verse en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE, Suipacha 658 1er. Piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la exposición “Nos tocó hacer reír. La Argentina en viñetas”, según lo informa la página oficial de dicha Obra Social.
   De acuerdo a la gacetilla allí publicada “la exposición Nos tocó hacer reír nació por encargo de la Cancillería para presentar algunos de esos cuadritos emblemáticos en el marco de las actividades de la Feria del Libro de Frankfurt, en Alemania, en 2010, donde Argentina participó como país invitado de honor”.
       La exposición -cuya curadoría estuvo a cargo de Judith Gociol-, tiene entrada libre y gratuita y podrá verse en el horario de 12 a 20 de lunes a sábado.  Esperemos que el criterio de selección de los trabajos haya sido menos sectario que el empleado para elegir a los escritores que representaron a la Argentina en dicha Feria del Libro.

500 dibujantes de la historieta argentina

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   Hace un rato nomás, en esta calurosa tarde de sábado, terminamos el listado de Excel con la nómina de algo más de 500 dibujantes que desde 1928  han hecho y siguen haciendo la historieta argentina. Salvo excepciones no se incluyen allí a humoristas, no por discriminarlos sino porque no es nuestra especialidad y además complicaría aún más un trabajo de por sí difícil.

    Esa lista es el paso previo a la apertura de un nuevo Blog que oficiará como una base de datos conteniendo las trayectorias de los artistas allí incluidos, de las cuales ya hay más de 400 redactadas. Dicho material integrará además un libro que con suerte,  podría estar listo para este año.

    Obviamente, es imposible volcar de una sola vez todos los datos, lo iremos haciendo en forma progresiva , y por supuesto, oportunamente le comunicaremos a los seguidores de TOP COMICS como acceder a lo que habrá de llamarse MIL PLUMINES DE LA HISTIORIETA ARGENTINA.

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