La novela semanal fue parte de un exitoso proyecto editorial que arrancó en 1917 y se extendió por unas dos décadas aproximadamente, período signado por el surgimiento de numerosas publicaciones de tiraje masivo destinadas al consumo popular de relatos breves. La novela ofrecía cada lunes “una obra completa e interesante de los mejores autores argentinos”, entre los que se contaron Ricardo Rojas, Hugo Wast  o Manuel Galvez y otros menos conocidos.

     A partir de 1920 la citada publicación (que según sus editores llegó a cifras de 200.000 lectores semanales) estuvo acompañada por un suplemento quincenal llamado precisamente El Suplemento, que hacia 1931 tenía las características de una revistas de interés general, con secciones como “La vida íntima y humana de las grandes figuras del mundo”, “De la vida y el amor”, “El cine novelesco y sentimental” ó “Crónicas de un periodista viajero”.

       Las dos revistas -editadas por Miguel Sans y Armando Castillo- dieron gran importancia a la historieta, como que allí se publicaron, entre otras, “Pan y truco” (1925) y “Andanzas y desventuras de Manolo Quaranta” ambas de Dante Quinterno, “La barra de Candelario” (1929) de Pedro Gutiérrez, y “Pepinito y su novia” de Gonzáles Fossat,  “La familia de Don Sofanor” y “La Página de Dólar”, ésta dos últimas de Arístides Rechain.

     Con tales antecedentes no es de extrañar que en 1931 la misma editorial lanzara Bolita, “la revista para todos los pibes”, publicación impresa a todo color en la cual participaron por ejemplo Lino Palacio y Raul Roux. Lamentablemente este emprendimiento tuvo corta vida entre otros motivos porque quien era su director, el periodista  Muñiz Lavalle,  se fue como  corresponsal a cubrir la guerra Chino-Japonesa.

       Precisamente dentro de un conjunto de notas de El suplemento (que estuvieron guardadas treinta años entre nuestros papeles sin que nos percatáramos de su origen) descubrimos los dos avisos que aquí se publican. Si se tiene en cuenta que en otros dos títulos de la época como Pololo y Mustafá predominaban las narraciones sobre lo estrictamente grafico, sería justo ubicar a Bolita (junto con El Tony y El Gorrión) entre las primeras revistas argentinas consagradas íntegramente a la historieta. (CRM)

ULTIMO MOMENTO:

  Luego de editada esta nota descubrimos el website LINO PALACIOS (realizado como un homenaje de sus hijos según se consigna allí), del cual tomamos la imagen de una tapa de Bolita. De acuerdo a  la biografía que puede verse en la referida página, en 1931 Lino Palacio “fue convocado por el diario La Prensa para hacerse cargo de la dirección artística del suplemento infantil que aparecía junto con el periódico una vez por semana. En dicho suplemento Lino ilustraba todos los cuentos y realizaba dos historietas: “Ocurrencias de Pimpollo” y “La barra de Bolita”; éste último personaje llegó a ser tan popular que el periodista Muñiz publicó una revista con el titulo de “Bolita”, en la cual Lino dibujaba las tapas”. En ese y en otros trabajos Palacio utilizaba el seudónimo Ko-Ko, como puede verse en la imagen que reproducimos

 

 

Anuncios