Precedida de una intensa campaña de promoción y bajo el lema “¡Vuelve un clásico!”, Clarín concretará mañana 20 de diciembre (y luego cada dos semanas) el lanzamiento de una mini Colección Robin Hood que estará compuesta en total por 15 títulos, entre ellos “Corazón”, “El llamado de la selva”, “Las aventuras de Tom Sawyer” y “El mundo perdido”, que podrán ser apreciados en libros de tapa dura y con las ilustraciones de la colección original.

    ¿Qué se traerá entre manos el mal llamado “monopolio” con el rescate parcial de esta colección que -como dicen los avisos- hizo soñar a varias generaciones de argentinos?, ¿se tratará de una maniobra desestabilizadora surgida de la perversa mente del señor Magneto?, ¿un nuevo ataque a “la causa nacional y popular”, acaso? Dejemos de lado la paranoia y vayamos al núcleo de esta nota, que no es otro que descubrir los puntos de contacto entre esos libros y la historieta, vínculos que existen indudablemente y para lo cual es necesario rastrear su historia.

 UN LIBRERO PERSPICAZ Y UN EDITOR CENTENARIO

     La Colección Robin Hood fue un emprendimiento de Acme Agency, la editorial e importadora fundada por Modesto Ederra, de quien -como dato anecdótico- cabe mencionar que falleció en 2004 a los 102 años de edad. El mismo Ederra recordó en una entrevista que la sugerencia para su creación provino de “un librero que llevaba muchos años en la actividad y observó el interés que existía por cierto tipo de libros”, ese librero se llamaba AMADEO BOIS…sí, el mismo que luego fundaría su propia editorial dedicada las revistas de historietas, entre ellas Bucaneros, Centellas y Abordaje.

     Así es entonces como a partir de 1943 (algunos dicen 1941) y durante varias décadas aquellos libros con tapas de un amarillo rabioso fueron una presencia constante en las librerías y en los hogares argentinos. Se editaron en total 250 títulos que incluyeron la totalidad de los clásicos de la literatura universal y también obras de algunos autores argentinos, ganadores de los concursos de novela que organizaba la Editorial.

       Quienes han escrito con más detalle acerca de esta Colección no dudan en señalar como uno de su atractivos las magníficas  ilustraciones que durante años realizó Pablo A. Pereyra, que no hizo historietas pero que fue Director de Arte de Editorial Frontera y como docente formó a numerosos dibujantes que luego sí se dedicaron a ella. A propósito: cuando le presentaban un trabajo práctico con predominio del amarillo, Pereyra –medio en broma, medio en serio- le señalaba al alumno que ese color lo tenía cansado.

        Completando esta búsqueda de puntos de contacto con la historieta digamos que además de Pereyra, también ilustraron tapas  Franz W. Guzman, Martha Barnes y  Ernesto García Seijas, en tanto que Manuel Martinez Parma  y Agustín Llambí se contaron entre los historietistas que aportaron sus dibujos para las ilustraciones interiores de las diferentes obras, aunque en ese terreno predominó alguien alejado de los globos y los cuadritos: el gran Cristobal Arteche.

       En definitiva, que desde el lunes, los piratas, náufragos, principes y demás personajes de la  Colección Robin Hood irán en busca de nuevas aventuras y tras dos difíciles objetivos: tapar en parte el hueco que en el diario del lunes deja la ausencia de fútbol y ganar el interés de los jóvenes de la era digital, tan distintos (o quizás no) de aquellos que supieron cautivar durante tantas décadas. (CM)

IMAGENES: Tapa realizada por Pablo A. Pereyra y una de las ilustraciónes interiores de “Buffalo Bill” por Manuel Alejandro Martinez Parma.

 

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