“Noventa buques mercantes,

Veinte de guerra, veinte de guerra,

Vienen pechando arriba,

las aguas nuestras”

(“Triunfo de Obligado”, de Miguel Brascó)

      Hoy 20 de Noviembre se celebra el Día de la Soberanía Nacional, fecha que conmemora el combate que tuvo lugar en 1845 en la Vuelta de Obligado –cercanías de la ciudad de San Pedro- entre fuerzas de nuestro país y una poderosa flota de guerra anglo-francesa que invocando la libre navegación de los ríos (los ajenos, se entiende) remontaba el Paraná   escoltando a los buques mercante cuyo propósito era colocar sus productos en las ciudades costeras.

Tras varias horas de lucha la superior capacidad de fuego de los invasores logró silenciar  a las baterías instaladas en tierra, pero si bien lograron superar la barrera formada por una serie de barcazas amarradas con cadenas  y continuar río arriba el propósito fundamental de la expedición se vio frustrado, ya fuera por el boicot de los pobladores ribereños como los constantes ataques que sufrieron, tanto en el viaje de ida como en el regreso.

       La casualidad ha querido que la recordación de esa fecha (desde este año feriado nacional) coincidiera con la reapertura de TOP COMICS por lo que, como una forma de adherir a ella,  recordamos aquí uno de los numerosos acercamientos que ha tenido la historieta argentina a dicha página de nuestra Historia, en este caso un episodio de “Patria Vieja” publicado en el Nº 20 de Hora Extra de fecha 7 de abril de 1960.

     El guión de dicho episodio fue escrito por Héctor Oesterheld quien ubica la acción en las cercanías de Goya, Corrientes, cuando la flota enemiga viene regresando desde el Paraguay bajo el constante ataque de los criollos. En esas circunstancias dos chicos descubren una corbeta inglesa que está anclada cerca de la costa mientras la tripulación reparan los daños que le ha causado la artillería argentina. Toman entonces una barca en la cual el abuelo de ambos ha montado un viejo cañoncito y, deslizándose junto al barco, disparan contra la cadena del ancla cortándola y provocando que la nave quede varada contra la costa. El episodio fue ilustrado por Juan Arancio, quien por supuesto se siente a sus anchas dibujando barcos, uniformes antiguos y los paisajes costeros que conoce de memoria.

       En el texto que cierra su historia dice Oesterheld: “La tremenda resistencia que el convoy anglofrancés encontró al remontar y descender el Paraná, convenció a los almirantes enemigos que nada podrían por la fuerza contra un país que se defendía con todo. Ningún otro convoy intentó forzar los pasos y pronto llegaría el día en que se firmaría la paz y los cañones anglofranceses dispararían los veintiún cañonazos de rigor, en desagravio al pabellón nacional injustamente ofendido. (Fecha: 15-5-1850)”.

       Con mayor contundencia, Miguel Brascó en su “Triunfo de Obligado” sintetizará el mismo hecho con estos versos ¡Qué los parió a los gringos/una gran siete/navegar tantos mares/venirse al cuete/qué digo venirse al cuete!” …bueno, quizás no tan “al cuete”, la soberanía implica mucho más que un río o una frontera, abarcando también lo económico, lo científico y lo cultural, y entonces lo que no se logra a cañonazos puede obtenerse (de hecho lo hicieron) por otros medios, pero eso lo charlaremos en alguna otra nota, ahora cerremos ésta revalidando el fuerte vínculo entre la historieta y nuestra Historia Nacional, relación que a no dudarlo nos dará tema para futuros comentarios.  (Carlos R. Martinez)

                                                                                          

 

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