MARIO FAUSTINELLI EN ARGENTINA
Por Luis Rosales
 
 Este profesional italiano, nacido en Venecia el 8 de octubre de 1924, llego a Argentina en el amanecer de los años 50, formando parte de una legión de connacionales suyos, destinados a colaborar en la mítica editorial Abril de César Civita. Mario procedía del famoso semanario Asso di Picce, nacido en 1945, del cual fue fundador, junto a Alberto Ongaro, su primo. Faustinelli ofició en la revista italiana como editor, director, jefe de redacción, tapista, y autor de varias series, como las de Pompeo Bill (ya publicada en 1945, en la revista Audace, de Luigi Bonelli), Ray e Roy y Silver Pan, además de colaborar en otras, especialmente Asso di Picce, junto a su amigo Hugo Pratt. En concreto, Mario era, ni mas ni menos, un autentico hombre orquesta en la revista veneciana, hoy considerada “de culto”.
 
Para comenzar a conocer parte de la historia de Faustinelli debemos remitirnos a cuando su madre le ofrece la suma de 40.000 liras y decide invertirlas en la revista de historietas Asso di Picce, cuya redacción y dirección la instala en las terrazas de su casa. Ese lugar veneciano se constituyó en el sitio de reunión para entrar en la aventura de dar forma y vida a la revista soñada del grupo de apasionados que conformaban, además de Faustinelli, Hugo Pratt, Alberto Ongaro, Ivo Pavone, Dino Battaglia, Giorgio Bellabitis, Rinaldo Dami y otros colaboradores espontáneos.  Allí comenzó la historia de la revista y de sus amigos. Luego llegó el llamado de la Editorial Abril de Buenos Aires, para donde partiría junto a otros soñadores aventureros como él, todos ellos pibes (chavales) de poco más de 20 años de edad, para vivir en un país que, seguramente les representaría algo así como una etapa de extraordinarias posibilidades para sus corazones ávidos de nuevas experiencias, aventuras fabulosas, abriéndoles las puertas en una profesión que amaban. Así eran ellos en aquel entonces.    Al igual que en Italia. Faustinelli jamás utilizo su propio nombre para firmar los trabajos, prefiriendo los seudónimos de Faust, Oscar Bionda, Martino, Davide,…estos dos últimos los más conocidos en la Argentina.    Esa etapa es comentada por Faustinelli en una entrevista realizada por la periodista Floriana Maudente, aparecida en la revista genovesa Sarg. Kirk (numero 36, abril 77). Aquí trascribimos parte de ella: “La oferta de Buenos Aires no era para desperdiciar, así que decidimos el viaje. En el consulado de Argentina me dijeron que: “50.000 pesos es muchísima plata. ¡¡ Ahora, ahorra todo lo que puedas!!”. Pero mi vida allí era para no ahorrar, además, la inflación también nos afectaba”.  Mario se acomodó a su existencia a la vera del Río de la Plata, junto con sus compatriotas, perfectamente, viviendo, incluso con ellos. Así era su vida en la Editorial Abril, pero su producción no fue la misma que para el Asso di Picce, pues todo lo que realizó Faustinelli en Argentina, resulto inédito.
 
RESCATES E INVESTIGACIONES
Esta serie se publicó en el semanario Cinemisterio y fue la que lo dio a conocer a los lectores argentinos. En la revista de Abril fue presentada desde el numero 43 (25/7/51) hasta el 70 (30/01/52). Respecto a esta, el investigador Héctor Pérez Edía, amigo y colaborador de TEBEOSFERA, comenta en un pantallazo la sinopsis de la misma : “La historia trata de una extraña organización de investigaciones que apela, en aquellos tempranos años 50, a las computadoras y a las ciencias ocultas para hallar unos violines Stradivarius, robados en un sombríamente pintoresco país de Europa central, con viejitos de película europea, guerrilleros en las montañas de aspecto carpático, militares tuertos con tapa-ojo y bizarros uniformes de opereta y unos extrañísimos monjes, aparentemente descendientes de los atlantes, que viven en enormes cavernas (con una pirámide maya, inclusive en una de ellas) dentro de esas montañas” . En definitiva, esta es la relación histórica de la serie del joven Faustinelli, el que ofrece un dibujo de aspecto primitivo, dado que se trata de uno de sus primeros trabajos en la profesión, particularmente en el género de aventura, no humorístico.
 
KIM DE LA NIEVE
Se publicó originalmente en el semanario Misterix entre los números 143 (15/06/51) y el 171 (28/12/51), serie que fue reeditada en Rayo Rojo en 1952, además de Raio Vermelho en Brasil, en el semanario francés Brik Yak y en la revista italiana Sag. Kirk en 1974-75.-
“A esta historieta -comenta Faustinelli – la había llamado “La canción de los lobos”, titulo que inmediatamente fue refutado por el editor, pues quería un titulo menos romántico. El nombre del personaje, KIM, fue un homenaje a Kipling y, tratándose de una aventura en Alaska, le adjunté De la nieve. El ascendente, obvio, es Jack London, un autor que aun ahora continua fascinándome. Es estupenda la fuerza con que describe la lucha por la vida, donde los perros se convierten en lobos y el hombre en un animal bestial. Tampoco al editor le agradó, pues deseaba una del far-west, pero yo tenía muy visto al Oeste americano, muy usado; además, no me gusta dibujar caballos. Así que, finalmente, gané la apuesta e impuse el que más me gustaba, “Kim de la Nieve”. La historia trata de las aventuras del joven Ken Randall quien, junto a su perro (Demonio), desde California, va en busca de una herencia dejada por su padre en Alaska, tierra donde lo aguardan las aventuras más apasionantes y que lo convertirán en un hombre de verdad.” La historia resulta más que interesante, mientras que el dibujo de Faustinelli, mejorado respecto de su anterior producción, muy emparentado con el estilo de Pratt, también muestra un gran avance en cuanto a la técnica y el estilo, con una puesta interesante por los espacios abiertos, postal paisajista que da valor a sus relatos en las heladas tierras del Yukon. En definitiva, un excelente trabajo del artista italiano.-
 
PAT BRANDO
 
Se trata de un policial protagonizada por el blondo detective Pat Brando y su pequeña ayudante, la inquieta, picara e inteligente Sybil. Ambos desarrollan aventuras de tiro corto (8, 10 planchas) teñidas de casos que, mayoritariamente, se presentan a ritmo de paso de comedía, conservando las acciones de peligro y misterios. Esta serie, al igual que “Rescates e Investigaciones” no recibió reedición. Fue publicada en Misterix desde el nº 270 (30 /11/ 53) al 290 (09 /04 /54), luego continuada en la misma revista desde el nº 324 (03/12/54) al 342 (15/04/55). Faustinelli considera a esta historieta como lo mejor que hizo en Argentina: “Es la serie que recuerdo con más afecto, que más me satisface”, relata Mario. ”Era la saga de un detective, pero no al estilo de Sherlock Holmes, más bien era la contra cara de Sherlock, pues estaba relacionada con un ritmo divertido, con misterios propios del policial, pero con mucha ironía en los diálogos y las acciones, en un tono alegre, gracioso. Pat era un tipo dispuesto a meterse en cualquier lío, a seguir sus propios impulsos pero, en definitiva era un tipo afortunado, pues siempre salía bien parado. Era, además lo contrario a KIM, que resultaba todo dramático, de aventura pura. Creo que al publico le gustó mucho pues resulto toda una novedad”. Y efectivamente así fue, puesto que en esta obra es donde Faustinelli demostró estar en la cúspide de su talento como profesional del cómic, con un buen manejo del ritmo y una narrativa excelente.  Martino-Davide se había convertido en un autentico historietista, tanto como escritor como dibujante, lo cual le significaba haber alcanzado el nivel pretendido cuando pisó las orillas del Río de la Plata.
 
LOS AMIGOS, EL BARRIO… LA VIDA
Continua relatando el creador de los éxitos ya comentados: “Argentina fue el tiempo de los experimentos continuos, de los viajes, de la literatura, de la pintura, del cine a paso reducido…Me embarque también en la ruta del Paraguay, pasando luego a Sao Paulo y Santos, en Brasil, donde viví experiencias increíbles pero, lo realmente inolvidable, fue lo que vivimos con los muchachos en Buenos Aires”.
 
En la foto que aquí reproducimos vemos a Ivo Pavone , Hugo Pratt , el propio Mario y Alberto Ongaro, posando frente al chalet donde vivían en Acasuso, villa cercana a Buenos Aires. En ese sitio es donde transcurrirían parte de las vivencias de todo el grupo veneciano, donde se reunían, trabajaban se divertían, se afianzaban como amigos, como colegas, como compañeros de aventuras.-
 
Sergio Tarquinio, uno de sus compañeros de aventura,  comentaba que “Faustinelli era un muchacho muy culto que leía muchísimo; gran escritor, más que dibujante, al punto que me ocupe de dibujarle muchas tiras de su Kim, aunque realmente se ocupaba poco de dibujar”. Ongaro, también declaró que se ocupó de escribirle parte de algunos de los argumentos de sus series, mientras que el propio Faustinelli dice que su amigo Pratt le planto varias tiras, en especial en lo que respecta a los personajes.  Todo esto nos sorprende mucho, teniendo en cuenta que en Asso di Piche era un auténtico hombre orquesta, tal como hemos dicho se encargaba de casi todo mientras que en Argentina debía recurrir a la ayuda de sus compañeros, pero, este comentario va como simple anécdota de un pasaje de su vida, sin ser puntualmente considerado para destacar en sus vivencias argentinas.  Es un hecho extraño, que creo no tiene respuesta, salvo que pensemos que Mario no trabajaba lo suficiente y se dedicaba al “dulce hacer nada” . Pudo ser de ese modo, pero… ¿quién lo sabe?, hecho que carece de importancia en el presente articulo, además ya no podemos contar con la opinión autorizada de Mario, fallecido en 2006. Pero, ¿a qué se debió su regreso a Italia en 1957? – El mismo se encarga de relatarnos las motivaciones de ese hecho: “Yo había llegado a Buenos Aires a los veinte años, que es una edad para soñar, donde la ventura era una continua tentación, pero ahora yo tenia treinta y dos y uno tiene un mayor equilibrio, uno finalmente comprende que se ha convertido en adulto, uno siente que en verdad, la vida se divide en dos, además, notaba que me estaba convirtiendo en sudamericano, y, como a mi me interesaba mucho la literatura, también notaba que el idioma era un impedimento. Mis raíces estaban aquí, en Italia, así que entendí que era la hora de regresar”.

Pero, esta es otra historia que algún día relataremos. Lo cierto es que Faustinelli inicio su actividad en el Corriere dei Piccoli dirigido por Giovanni Mosca donde se publicó entre otras obras, Il Piccolo Cow Boy, con dibujos de Aldo di Genaro y textos de Faustinelli y luego El Pequeño Rey visto en Argentina en el Rayo Rojo (1962). Entre 1959 y 1962 dirige el semanario Bimbo y Bimba, mientras escribe la serie Patatina, que dibujaran alternativamente Porciani, Canale y Paludeti, a la vez que en funda, junto a otros la editorial Gli Amici donde creara el superhéroe llamado Kolosso que dibujaran alternativamente Porciani, Paludetti, Canale, C.Cossio, Marciere cuya finalización se produce en 1961, pero lo cierto es que su labor se estableció en el medio editorial trabajando como autor y coordinador de obras de carácter enciclopédicos (Enciclopedía Universal del Arte de ediciones AMZ, etc), además, se le otorga la autoría junto a Federico Caldura y Maria Perego del muñeco http://www.tebeosfera.comTopo Gigio, que volcó en dibujo animado, luego pasado a largometraje (1961) con la brillante mano de Dino Battaglia. De todos modos, de historietas, se le conoce muy poco, casi nada.  Lo cierto es que de esa etapa de su vida en Italia, aparece como poco menos que en blanco, pues su rastro se diluye lentamente hasta que el 31 de julio de 2006, luego de una larga convalecencia, Mario Faustinelli falleció en Milán a los 82 años de edad, dejándonos como prueba de su participación en la historieta, sus obras, en especial lo hecho en Buenos Aires, en los años 1950 que, sin dudas, fue lo mejor de su carrera, además de esa foto junto a IVO, el chico querido por todos, HUGO, el de las locas ideas (también fallecido), ALBERTO, el galán del grupo.  Ese es el grupo de los venecianos que triunfaron en Argentina, país que amaron desde que llegaron a el, donde vivieron las mas fascinantes aventuras de juventud, donde aprendieron a expresarse con la historieta y que jamás podrán olvidar mientras vivan.  Esa es parte de la historia de aquellos pibes italianos, a los nunca olvidaremos. (LR)

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