GÉRARD LAUZIER
El director de cine francés y autor de historietas Gerard Lauzier (30/11/1932 – 6/12/2008) falleció a la edad de 76 años en París.  Nacido en Marsella, Lauzier creó a comienzos de los años 80 el personaje de Michel Choupon, un muchacho que se rebela contra la sociedad e intenta desesperadamente vivir sin trabas.  Diez años más tarde, Gerard Lauzier recibió en el Vigésimo Salón Internacional de Historietas el "Gran Premio de la ciudad de Angulema" (sur) otorgado por la Academia de Grandes Premios.  En cine realizó la película "Mi padre, ese héroe", con Gerard Depardieu (1991), y coescribió el guión del filme "Astérix y Obélix contra César" (1999).-
 
Historietista, dramaturgo y cineasta, sus TRANCHES DE VIE (publicadas a partir de 1974 en la revista Pilote y llevadas al cine en 1985) e historietas continuadoras constituyeron una crónica satírica de la sociedad francesa post-mayo del 68. En ellas, artistas pedantes, niños de papá, intelectuales neuróticos, ejecutivos cretinos, revolucionarios desengañados y estudiantes de izquierdas por desengañar componían un fresco que podía contemplarse, más allá de las historias y personajes concretos (Lauzier tenía un ojo portentoso para idear escenas y escribir diálogos), como una metáfora global de la sociedad frustrada a la que retrataba despiadadamente. Y esto treinta años antes del éxito de escritores como Frédéric Beigdeber -como apuntan muy acertadamente en Actua BD, ver enlace de arriba- o Michel Houellebecq. El nivel de Lauzier como "escritor" (en sus historietas "guión" y "dibujo" estaban fundidos de forma indistinguible) le abrió las puertas a otros medios, y de este modo llegó a trabajar regularmente en el teatro y el cine, como guionista y director. En fin, ha muerto uno de los precursores más destacados del cómic adulto, un auténtico pionero que aún hoy tiene pocos discípulos que hayan seguido los caminos que el abrió.-
 
DIJO LAUZIER:
"Debo mi carrera a los consejos de mis amigos. Empecé a dibujar chistes porque me lo aconsejó Georges Arnaud, el hombre que escribió El salario del miedo y que murió arruinado en Barcelona. El director de Lui me propusó hacer historietas argumentando que tenía mayores posibilidades narrativas que el chiste, y el hombre que me llamó para adaptar al cine La course du rat se convirtió en mi amigo, mi agente y mi productor. Me he metido en todo de una forma no premeditada".-
"Es un trabajo [el del cómic] muy solitario y, además, nunca fui un auténtico dibujante. Yo dibujaba lo justo para poder explicar una historia, así que no lamento haber cambiado los tebeos por el cine. Además, dirigir es un oficio que se puede ejercer sin haberlo estudiado: en mi primera película, el equipo técnico me iba explicando las cosas a medida que avanzaba el rodaje… ¿Volver a la historieta? ¿Para qué? Y, sobre todo, ¿para quién? Por los motivos que sean, hemos perdido a los lectores que consideraban que los tebeos estaban al nivel narrativo de la novela o el cine. ¿Qué pinto en un mundo de superhéroes americanos y mangas japoneses?"
"El cómic infantil no me interesa en absoluto, y me veo incapaz de hacer una historia de ese corte. Además, el cómic infantil ha sido ya muy explotado. Lo que hay de maravilloso en el comic para adultos -en lo concerniente a las historias- es que no hay nada. Contamos con buenos dibujantes, pero los buenos guionistas escasean. No leo cómics porque me aburren. Encuentro la materia sin consistencia. ¡Ya quisiera yo leer cómics para adultos, pero que me ofrezcan algo que valga la pena! La mayor parte de las veces, con sólo leer unas viñetas ya sé lo que va a pasar. Claro que hay excepciones, pero por lo general, en un campo tan nuevo, tan rico, que atrae a los jóvenes, me sorprende tanta pobreza y la depauperación profunda del cómic para adultos. Compro todas las revistas, porque es mi trabajo, y tengo que decir que me cuesta muchísimo dar con una historia en la que no se tome al lector por un gilipollas.".-
 
     
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