FRANKENSTEIN   

Señoras y señores, la nueva edición del clásico de Mary Shelley, Frankenstein, ilustrado por el incomparable Berni Wrightson, ya está en las librerías anglosajonas. El otro día me pasé por mi tienda habitual y pude comprobar la belleza de esta edición, tapa dura, aterciopelada, papel de alta calidad, formato enorme, de coleccionista. Una joya. En su interior, una historia trágica, creada al calor de la chimenea, en aquella mítica velada en la que Lord Byron propuso que cada uno contara una historia de terror. Los Alpes suizos de fondo y entre los participantes el poeta Percy Bysshe Shelley y su futura esposa Mary Wollstonecraft Godwin, Matthew Lewis (autor de The monk) y algún otro aristócrata, además del doctor personal de Lord Byron, John William Polidori, que tenía que sufrir el continuo escarnio de su señor por tener ínfulas de poeta. La verdad es que el doctor Polidori no sólo tenía ínfulas y dejó escrito al menos un texto de cierta calidad The Vampire, que abrió el género del vampiro romántico.
     
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