HELLBOY EN ARGENTINA
Llega la segunda aventura de Hellboy , que, como su director, Guillermo del Toro, atiende varios frentes al mismo tiempo (Por Marcelo Stiletano)
 
"¿Crisis? ¿Qué crisis? No tengo tiempo de pensar en esas cosas. Estoy con la agenda completa. Cuando termine con todos mis compromisos podré ocuparme de la realidad. ¿Cuándo? En 2017." Cualquiera que se anime a salirle al paso a Guillermo del Toro y trate de sacarle alguna impresión sobre las agitadas jornadas que vive nuestro convulsionado planeta -al fin y al cabo es un hombre con muchos intereses, inversiones y expectativas puestas en la industria cinematográfica- encontrará al cineasta mexicano literalmente instalado en "otro mundo". Aunque la expresión adquiere todavía más propiedad si la usamos en plural, ya que el hombre, convertido a estas alturas en la figura de origen latinoamericano más influyente en la actualidad de Hollywood, ya sabe en qué estará ocupado durante casi toda la próxima década: inmerso en esos otros mundos a través de los cuales se mueve como pez en el agua, con la naturalidad de quien confía a ciegas en el poder de la imaginación visual para romper las barreras que separan la realidad de la ficción.
Desde aquella noche definitivamente consagratoria en el teatro Kodak con los tres Oscar (fotografía, dirección artística y maquillaje) ganados por la notable El laberinto del fauno, a Del Toro se le abren todas las puertas. Si ya tenía un nombre bien ganado gracias a títulos tan valiosos como Mimic y El espinazo del diablo, los proyectos de trabajo se multiplicaron en el último año, sobre todo gracias al desarrollo del muy ventajoso y estimulante contrato que firmó en abril de 2007 con los estudios Universal para rodar cuatro films.
El director nacido en Jalisco ya cumplió con el primero de esos compromisos. Se trata nada menos que de Hellboy II: el ejército dorado, cuyo estreno anuncia UIP para mañana. De aquí en más lo esperan dos muy esperadas adaptaciones de sendos clásicos del terror y la ciencia ficción, los territorios en los que Del Toro se mueve con envidiable comodidad: Frankenstein y El hombre y la bestia. El plan se completará con la llegada al cine de Matadero 5, novela de Kurt Vonnegut.
De viaje con Tolkien
¿Eso es todo? Ni por asomo. Estas tres producciones deberán esperar por lo menos hasta 2011. En los próximos tres años, Del Toro le dará prioridad, según parece, a otra adaptación aguardada todavía con más ansiedad: El hobbit, precuela de la monumental El señor de los anillos, que el mexicano tiene previsto hacer en dos partes, con la estrecha colaboración del equipo que llevó adelante la excepcional trilogía cinematográfica inspirada en los textos de J. R. R. Tolkien: el director Peter Jackson; su esposa, Fran Walsh, y Philippa Boyens, que serán ?respectivamente? productores y guionistas de este regreso al mundo del escritor sudafricano.
Del Toro pasó la semana última por Nueva York para explicar ante sus colegas del Directors Guild of America sus impresiones sobre este próximo desafío, que lleva adelante viajando cada tres semanas a Nueva Zelanda. Dijo, entre otras cosas, que dedica las mañanas a redactar el guión y las tardes a salir en busca de fuentes de inspiración para congeniar el mundo de Tolkien y su propia visión. "Habrá, sin duda, enfoques distintos en esta película con relación a la trilogía. Hay lugares y razas diferentes, además de personajes como los wargos, que encarnan de un modo clásico a los lobos."
Simultáneamente, acaba de confirmarse en Los Angeles que Del Toro firmó un acuerdo con la poderosa editorial Harper Collins para escribir junto al novelista Chuck Hogan una trilogía de libros dedicados al mundo de los vampiros. Y mientras tanto, en México, se presentó en sociedad la primera producción de Cha Cha Cha, la usina de producción que Del Toro comparte con sus compatriotas Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón (ver recuadro).
 
 
Dilemas
Salta a la vista que Del Toro es un hombre ocupado en exceso por estas horas. Como lo es por cierto Hellboy, el héroe (o antihéroe, para mejor decir) de piel rojiza, larga cola y rostro con cuernos limados que surgió de la imaginación del autor de cómics Mike Mignola y que cuatro años atrás, también de la mano del director mexicano, tuvo un muy celebrado debut cinematográfico.
"¿Qué es más poderoso? ¿El poder para destruir o el poder para abrazar a otra persona?", se pregunta Del Toro en el prólogo del libro publicado en EE.UU. en el que se compila todo el apasionante trabajo de elaboración artística del film, junto con el guión original escrito por el director y Mignola. Allí, Del Toro reconoce que imaginó una secuela de amplios alcances y elevado presupuesto (85 millones de dólares) que determinó el cambio de estudio (de Columbia a Universal) y la incorporación de nuevos avatares a la historia del personaje que había llegado a la Tierra para motorizar el apocalipsis a instancias de los nazis y mutó a luchador por la paz gracias a la ayuda del bienintencionado profesor Broom (John Hurt).
Filmada en Hungría (donde puso en marcha las actividades de los estudios Korda, de Budapest) e Irlanda, Hellboy II, el ejército dorado coloca a nuestro héroe en medio de un apocalíptico enfrentamiento en el que una vez más Del Toro mezcla el mundo fantástico con el real. Con visibles citas a las leyendas nórdicas, el director muestra una convención de monstruos en los subsuelos de Nueva York, un villano (el príncipe Nuada, encarnado por Luke Goss) que busca restaurar su dominio perdido en tiempos medievales, un nuevo compañero de ruta (el teutón Johann Krauss, encarnado por James Dodd) para Hellboy y el fiel y acuoso Abe Sapien (Doug Jones), mucho humor, canciones de Barry Manilow, cerveza a raudales y la profundización del vínculo afectivo entre nuestro héroe y la bella Liz Sherman (Selma Blair). Ni Hellboy ni el director cuentan con tiempo para tomarse un respiro: los dos tienen muchas cosas por hacer.-

 

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