EL OTRO PATORUZITO, EL OLVIDADO

Nuestro colaborador de Arrecifes, Carlos Martinez, nos ofrece un estupendo articulo que vale la pena leer.-

      Dante Quinterno
 
La sola mención de la revista Patoruzito basta para definir toda una gran época de la historieta argentina y de sus no menos grandes personajes. Si a esa evocación la ponemos en imágenes aparecerán ante nosotros aquellas inolvidables tapas con una banda superior roja sobre la cual iba el logotipo de la revista , debajo de éste la leyenda “Gran semanario argentino con las mejores historietas de aventuras” y en la parte inferior una banda más fina en amarillo con la fecha de edición, el precio y el clásico LEA HOY donde se anticipaba el contenido de la aventura que en ese número viviría el pequeño cacique, que por supuesto era el protagonista central de las tapas de la revista, privilegio que mantuvo durante más de una década hasta que fue reemplazado por las extraordinarias ilustraciones de Joao Mottini. Ese Patoruzito nacido en octubre de 1945 es seguramente el que más persiste en el recuerdo de muchos, pero hubo otro u otros Patoruzito menos conocidos y de los cuales nos gustaría hablar.
Hacia inicios de los años sesenta Patoruzito comienza a alternar las historietas por entregas con episodios autoconclusivos, prueba de lo cual es un ejemplar de mayo de 1961 que anuncia en tapa dos historietas completas: “Milagro de Patria”, de A. Insua y Bruno Premiani y la inglesa “A mano armada”, las que se alternaban con títulos como  “El Huinca”, “Big Ben Bolt”, “Armas de fuego” o “Rip Kirby”,  mas los infaltables “Don Pascual”, y  “Patoruzito”. En ese mismo ejemplar de mayo de 1961 la revista redobla su apuesta a través de un aviso de pie de página que anuncia: “Patoruzito publicará próximamente 4 historietas completas de singular atracción”.  Algo mas de un año después el cambio se profundiza y es así que en el Nº 866 del 2 de agosto de 1962 un aviso a toda página adelanta: “En breve la revista Patoruzito será MODIFICADA con el fin de brindar a sus lectores historietas completas todas las semanas”, y agrega luego: “No más interrupciones, no más episodios truncos, las aventuras comienzan y terminan”. La promoción detalla los temas del futuro material (Far West, Guerra, Policiales, Deportivos,  Gauchescos) y cierra anunciando  “2 títulos completos cada semana”.  En el número donde se hacía dicho anuncio se publicaba una historieta completa, en este caso “El camino de la silla eléctrica” dibujada por José María Taggino, el relato “El ahorcado” y el resto eran continuadas como “El Huinca”, “Ben Bolt”, “Tug Transom” y “Rip Kirby, mientras que en lo humorístico solo quedaba el dueño de casa.-
 
      
Para 1964 o probablemente antes Patoruzito cambia radicalmente su formato que pasa a ser el de un libro de bolsillo o como el de la revista Selecciones, pero más importante aún ha cambiado  su frecuencia de semanal a mensual, palabra que aparece en la tapa en forma destacada. En esta nueva etapa la revista ofrecía entre siete y diez títulos por número, entre ellos “Charlie Chan”, “Juliet Jones”, “El Huinca“, “Robin Hood”, “Patoruzito”, el insufrible “Battler Britton, “Bordon” (dibujada por Mottini) y una sección cómica que integran entre otros “Paquita traviesa”, “Vinagreta” y el “Gnomo Pimentón”, más los relatos de Alfred HItchcock. El logo se mantenía casi igual al de la edición semanal pero debajo de él a la izquierda aparecía dentro de un circulo la cabeza de Patoruzito. En algunos de estos volúmenes se consignaba la fecha de aparición pero no el número de la edición ni la cantidad de años de vigencia, por lo cual hasta aquí no podía establecerse si esta revista era la continuidad del viejo Patoruzito u otra revista diferente.-
       
 
EL PERIODO AMARILLO
El formato libro no debió resultar muy viable y es así que para1968 la revista tiene ya una nueva presentación, su tamaño pasa a ser de 20×28 cms y  transita un período que podríamos denominar como el del Patoruzito amarillo en razón de la banda de dicho color ubicada en la parte superior de la portada y sobre la cual iba el logo, calado en blanco con filete grueso en negro, habiendo desaparecido el color de las silabas ZITO.  Bajo el logo la apelación “10 noveldramas”, número este colocado sobre una estrella o cucarda roja, elemento que se repetía en la parte inferior pero ahora para anunciar  “10 impactos al corazón del lector”, mientras que las ilustraciones de tapa eran material  extranjero.-
Otra novedad y muy importante es que en los ejemplares de este período constan si los datos de edición, por lo que observando el correspondiente a junio de 1968 vemos que está en el Año VI y es el Nº 62,  quedando claro entonces que el cambio de frecuencia producido en 1963 dio origen a un nuevo Patoruzito con su propia numeración.- 
Pese a la llamada de tapa en realidad este segundo Patoruzito ofrecía más de 10 historietas (habitualmente eran 15) donde se combinaba material extranjero y nacional, este último compuesto en parte por reediciones de clásicos de la revista como “A la Conquista de Jastinapur” (aunque no figuraba ese título), “Fierro a Fierro” y “El vengador de Sajonia”, dibujada por Luis A. Domínguez. El mayor tamaño de la revista y la buena calidad del papel y la impresión hacía que este material luciera mucho mejor que en sus publicaciones originales quince o veinte años atrás, cuando la escasez de papel obligó a la reducción de formato.-
Pero además de esas valiosas reediciones Patoruzito incorporó en esa etapa, especialmente 1968-1969 material original realizado entre otros por Oscar Carovini, Octavio Oscar y posiblemente también Néstor Olivera que trabajaba en las revista humorísticas de Quinterno (cabe aclarar en ninguna de las historietas había la menor referencia sobre sus autores). En cuanto al material extranjero podía ser “Kit Carson”, “Kansas Kid”, “Kerry Drake”, mucha historieta deportiva, tanto nacional como extranjera sobre fútbol, box o automovilismo, pero en general los guiones eran muy elementales.-
Repasando esos ejemplares uno tiende a coincidir con el famoso “la base está” de un  conocido Director Técnico, es decir que con las reediciones de clásicos de la vieja época acompañados con alguna nota aclaratoria sobre sus autores,  mas el aporte de nuevas series o personajes bien ideados, ese Patoruzito amarillo podría haber seguido dando batalla en el campo de las revistas de historietas. Pero claro que esos ensueños de aficionado a la historieta  chocan con la dura realidad y la realidad era que la Editorial Dante Quinterno ya estaba en otra cosa: Patoruzú aun se defendía en los kioscos y las “Andanzas” las “Correría” y las “Locuras” eran un éxito de ventas, a lo que debe sumarse que para la misma época Quinterno ya había lanzado o estaba por lanzar la revista Dinámica Rural.-
A favor de ese desinterés la revista siguió ofreciendo su rutinario material, situación que no cambió cuando a inicios de 1969 un ligero “lifting” de la tapa hizo desaparecer  la banda superior amarilla y la palabra  “Noveldramas”, aunque se mantuvo la estrella destacando las 10 historietas completas y en lugar de una ilustración única se pasó a varias imágenes compuestas y predominio del blanco como color de fondo. Lo de “10 historietas” siguió siendo inexacto ya que se ofrecía una mayor cantidad de títulos entre las cuales pueden mencionarse a “Zip Nolan”, “Bruno Brazil”, “Bernard Prince” y “Bret Blade y su caballo Relámpago”, personaje seguramente comprado en Europa y que había dibujado Carlos Roume.-
Trabajos de los entonces noveles Gil y Mandrafina y de otros dibujantes más experimentados como Sesarego, Carovini y Octavio Oscar completaban la cuota nacional junto con otros que es imposible identificar, dado la carencia de firma o un estilo definido que los hiciera reconocibles.  Para septiembre de 1970 Patoruzito estaba en el octavo año de su segunda época e iba por el Nº 89, trayectoria que se prolongó aún un tiempo más para culminar finalmente con la desaparición de ese título legendario que, en otras circunstancias, tal vez hubiera podido ser parte de esa etapa que llevaron adelante Top y tiempo después las publicaciones Record captando nuevos lectores mediante un material más adulto y elaborado. Pero no pudo ser y de “ese otro” Patoruzito muy pocos se acuerdan, opacado –y con toda razón- por el renombre de aquel que en 1945 inició  un importante ciclo de la historieta argentina.  (Carlos R. Martinez)
 
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