ASI NACIO EL SARGENTO KIRK
Por HUGO PRATT
 
Es muy probable que Kirk haya nacido conmigo. Es un personaje que, tarde o temprano, lo habría encarado.
En 1950, Héctor Oesterheld conversó conmigo sobre la creación de un personaje que nos había solicitado el Sindicato Surameris. Después de pensar en varios ambientes, nos decidimos por el Oeste norteamericano, pero evitaríamos el tri­llado cow-boy, como personaje central. Para el título, pensamos en un nombre corto y fuerte. Decidimos por "Kirk" dado que era poco común; luego se agregó "Sargento". Oesterheld presentó la primera aventura, don­de el Sargento Kirk, al no estar de acuerdo cómo el ejército trataba a los indios, desertad de las filas y penetra en el desierto con ellos. A medida que se sucedían las aventuras, el comportamiento de Kirk me dio la tónica para representar y a justar más su personalidad. Cuando Oesterheld me entregó los primeros guiones, en 1951, imaginé a Kirk facial y tem-peramentalmente parecido a "El muerto", uno de mis personajes anteriores. En realidad, al comien­zo me dejé impresionar, no por el héroe en sí, sino por lo que representaba como hombre. Ello hizo que estudiara su cabeza como la de un indi­viduo duro y torturado, que reflejara las huellas de una vida al aire libre. Pero los editores co­menzaron a objetar las arrugas, la barba y el ceño duro con que lo dibujaba. Entonces comencé a pensar en Kirk como un personaje y lo empe­cé a variar en 1953. Le suprimí las barbas y lo rejuvenecí. IVCi preocupación era idealizarlo un poco, pero de ninguna manera falsificarlo. Para mí, Kirk es un humano con sus gentilezas y sus virtudes y trato que se comprometa con la vida y todo lo que ella representa. Posiblemente, de esa forma la juventud crea en él y en la vida de acción que lleva. Yo siento una especial inclinación para que sea un héroe lógico. Kirk nunca tiene prepotencias, abusos o exhibicionismo. Cuando debe ir a lu­char es por defender algo en que cree firme­mente. Aspiro que sus reacciones y su sentido del honor sean verdaderos del hombre que fue a abrir el camino del Salvaje Oeste. Felizmente,   trabajo   con   un   inteligente   argu­mentista.  He  viajado  al  sur  con  él,  para  vivir  1 unas semanas por año en el desierto. Así, ambos podemos  comprender  mejor la  vida  de Kirk y sus compañeros. Nunca podría convertir esta historia en una caricatura. Admiro mucho a Kirk y lo que él representa como humano y como héroe. Sería su mejor amigo, si hubiera vivido con él durante ssa  época  de  luchas  tremendas y duras (HUGO PRATT)
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