LEONARDO ANDRÉS WADEL
 
Comerciante, para el padre; odontólogo, para la madre; astrónomo, para él; y periodista, para la Vida. Nació en la Provincia de Buenos Aires, en el pueblo de Villa Ballester. Estudió en el Colegio de los Hermanos Maristas, con amplia cosecha de notas bajas en aritmética y geometría. En historia y geografía, la reivindicación. Ya se estaba preparando la documentación… El nada de esto sabía, desde luego; y a toda fuerza quería ser astrónomo. O a veces, químico. Por vía materna, se le quería convertir en sacamuelas. Y estudió el nacional. Un buen día, el fantasma de la crisis llamó a las puertas y el astrónomo-químico-odontólogo en potencia, convirtióse en comerciante.  ¡Pero nadie le quitaba su afición por el estudio! Junto a la nota de ventas, estaba siempre algún libraco; y como lucía elegantes lentes, más de un cliente lo llamaba el "ferretero-doctor". En fin, la cabra tira al monte; y nuestro hombre hizo alguna excursión por el periodismo. Gratuitamente, desde luego… Y como el casero plata quiere, y el almacenero ídem, y el carnicero, etc., hubo que buscar la forma de dar más "substancia" al oficio incipiente.  Sabía media docena de idiomas. . . ¡ A traducir!… Y fue traductor de diversas editoriales. Y vio desfilar por sus dedos, rumbo a las teclas, a toda suerte de’ palabras que iban formando argumentos, generalmente policiales, y generalmente malos.. . Y se le puso entre ceja y ceja hacerle competencia  a los demás argumentistas.  "Kharú, el hombre maravilloso": así se llamó su primer argumento, hecho cuando nadie ni soñaba siquiera en producir historietas nacionales.  Kharú se "fundió" con la revista que lo mantenía, y nuestro hombre pasó entonces a jefe de la sección historietas de un diario de la tarde, ya desaparecido. Con tal desaparición, pasó Leonardo Andrés a otras publicaciones, a veces como traductor, a veces como redactor, a veces como argumentista. En la actualidad, es secretario de redacción de la revista "Patoruzito", reducto de la historieta argentina, desde el cual ha defendido la capacidad de nuestros profesionales para crear historietas tan buenas como las mejores del mundo. Y lo probó.   Andando, como el movimiento… Leo Wadel falleció el 27 de febrero de 2003. Se desconoce el dia de su nacimiento.-
 
TECNICA DE HISTORIETA Y ARGUMENTO
Es de todos conocida la fabulosa, increíble gravitación que ese "algo" llamada historieta ejerce en la sociedad de nuestros tiempos, muy especialmente (y en grado superlativo) sobre estos inquietos estratos humanos, que van desde el niño de cortos alcances hasta el joven apto para la conscripción. Sin olvidar, por supuesto, a cuantos guardan su "chispazo juvenil" en algún rinconcito del corazón, o sea desde el cuarentón hasta el anciano que vive de jubilación y recuerdos.   En suma, todos.  Todos somos (en mayor o menor grado), lectores de historietas. He aquí un hecho innegable. Porque la historieta es y no es cine, teatro, novela, radioteatro, historia, y porque comparte con tales expresiones artísticas, algunos de sus más hermosos elementos y de sus menos visibles defectos; limados estos últimos en la historieta hasta tal grado que, prácticamente, desaparecen. Digámoslo, pues, y categóricamente: la historieta es un arte y una técnica y un mecanismo realmente nuevo, el último y el más discutido; el más directo y el más permanente; el que engloba todas las artes y es distinto, a la vez, de todas ellas.  Como todas las cosas del mundo, la historieta puede dividirse en sus elementos constituyentes. El lector ve un conjunto, un saldo; pero este saldo y este conjunto son producto de una serie de esfuerzos, a veces tremendos, de diversos profesionales del periodismo: argumentista-dibujante-letrista-retocador-corrector. Esto, en la redacción; en el taller, todas esas manchas y líneas y palabras, pasan por un largo, interesantísimo proceso, que rematan, ¡al fin!, en las manos del lector que, ajeno a tanto esfuerzo, va al quiosco más cercano y compra su revista de historietas…  En el principio fue el argumento.-
 
 Roume
 
 Raras veces el lector piensa en este hecho básico: que todos esos personales, pictóricos de vida y de emoción, plasmados en líneas y "manchas" por los dibujantes, han tenido una (diríamos) "vida interior" en la mente de otro periodista … De otro periodista, llamado argumentista, que ha "visto" nacer y moverse y sufrir y batallar y prodigarse en alardes de ingenio y de coraie, a cuantos "muñequitos" andan por los apasionantes cuadritos historietístico’s.. . A todos esos personajes que, transmitidos luego al dibujante, harán las delicias del público… Público a veces ingrato, que en tales situaciones sólo ve "dibujos" cuando tendría que  "adivinar" perfilándose detrás, el laborioso elemento de la creación argumental…  Se ha discutido, tanto en el arte de la historieta como en el cinematógrafo, el grado de importancia de sus diversos elementos. ¿Es de mayor significación el argumento o el dibujo?  Ambos son, desde luego, esenciales, fundamentales, y muy difícilmente se podría hacer pesar uno más que otro en la cuenta final; pero hay un hecho que reviste singular significación y que ocurre, día a día, en ese gran centro de historietas que es Estados Unidos: ni el mejor dibujante del mundo vende nada allá si el argumento deja que desear. Caso parecido ocurrió años atrás en una revista de mi dirección. Publicábamos una historieta obra de un dibujante realmente genial; sus mujeres eraji las más hechiceras y sugestivas; sus hombres mostraban esa prestancia varonil, sólo dable hallar en altas creaciones artísticas… En fin, gran dibujo, grandes personajes…  ¡Y se la suprimió!… ¿Por qué? . .. Argumento malo…  En una palabra: no hay dibujo que apuntale un mal argumento.  Lo contrario, en cambio, suele ocurrir: o sea que un buen argumento apuntale y defienda bravamente, un dibtijo regular.-
 
 Vieytes
 
De lo dicho se desprende la importancia trascendental que en nuestro movido mundo historietístico reviste el argumento, gran "camarada" de lucha del "dibujo".  Pero:   ¿cómo se crea y se va desarrollando todo "eso"?  Veámoslo: Varias ideas revolotean por el cerebro del argumentista… "Un caso policial en un circo"… "Un aventurero cae en medio de una revolución en la Venecia de los Dux".. . "Dos príncipes y sus aventuras en la India del Mahabharata". . . "Unos balleneros naufragan en una isla gobernada por un despótico traficante de diamantes"…  ¿Cuál de éstas gusta más? ¿O cuál "debe" ser desarrollada, conforme al pedido formulado por la editorial? Digamos, por ejemplo, la aventura en el circo. Son un detective y su ayudante. ¡Bien! ¡A buscar documentación circense!  Circo, circo, circo.. . Revistas nacionales y extranjeras; recortes, libros. . . ¿Habrá libros acerca de la vida en un circo? …  ¡A las librerías, a buscarlos!   Pasada esta etapa, se entra en la lectura y selección de datos. . . Tarea nada fácil, por cierto. Ante todo, hay que saber media docena de idiomas, sobre todo inglés… Y leer corrientemente tales lenguas. . . En fin, son miles, cientos de miles de palabras en varios idiomas que hay que ir "asimilando", y cientos de "datos" y "elementos" arguméntales "posibles" que se van anotando ("in mente" o garabateados sobre el papel), antes de quedar más o menos satisfecho en cuanto a la fase documental. . . Huelga decir que, de cada cien "datos", apenas si uno o dos tienen luego cabida, lo cual da idea de lo dificultoso de la labor…  Y bien, en el tema "circo" tenemos, por ejemplo, el dato: "los elefantes canten y beben todo cuanto se les da".. . ¡Lindo dato! Pero, ¿cómo emplearlo? ¡Para la nota o brochazo cómico!… Y ahí tenemos (o tendremos) a un personaje acarreando horas enteras agua y forraje a un picaro elefante, que los hace desaparecer tan campantemente, burlándose, paquidérmicamente, del exhausto ingenuo que se los acarrea…  Reunidos éste y otros elementos, hay que pensar en el "argumento general", en el "esqueleto"… Y surge esta "contra": ¿No resultará monótona la historieta, encerrándola demasiado en el pintoresco pero algo estrecho "ámbito" circense?… Y brota entonces el "chispazo" salvador: ¡Ligar "circo" y "mundo exterior"!..,
 
 Cortinas
 
Por ejemplo, una serie de hechos misteriosos, perpetrados por un ser no menos misterioso, los cuales "tienen algo que ver" con circo…. En fin, el pobre argumentista se estruja el cerebro, y a fuerza de "hombro y codo", como quien dice, va saliendo adelante…  Ya tiene su "argumento general", nunca rígido, sino elástico, pues a medida que va "desarrollándose", saltan aquí y allá nuevas ideas y datos y elementos que contribuyen a realzarlo y reforzarlo debidamente… De tal "argumento general", van saliendo, unos tras otros, los "capítulos" o "números". Tales "capítulos" tienen, en sí mismo, cierta "vida independiente y completa", o sea que forman como una pequeña "aventura" dentro del marco de la gran "aventura". Como cuentas de rosario, como ladrillos, como libros en una biblioteca. En cada final de capítulo, el indispensable "suspenso".. . ¿Qué es eso? El remate, la culminación de ese "jalón", el "anzuelo" que mueve al lector a seguir la continuación. . . En este aspecto, la historieta reconoce (y supera)  sus vínculos con los antiguos folletines…  Los capítulos, pues, sé van desarrollando unos tras otros.  En nuestro ejemplo, el "caso en el circo", los "enigmas" circenses se ligan con los eminentemente "policiales". Hallar este "puente" entre un mundo y- otro, es una de las más arduas tareas del argumentista; agilidad y claridad, y sugestión e interés, son aquí primordiales.  Y al final… ¡el final! Es la cumbre de toda esa inmensa labor: un final "lindo" salva, a veces, un desarrollo mediano. "Darle un lindo final", pues, constituye otro que-brantadero de cabeza del pobre argumentista. Las palabras: "el final me defraudó", "parecía lindo al principio y luego aflojó al final y otras parecidas, son hórridos duendes que merodean más de la cuenta por el cerebro del que da la "substancia" de la historieta…  ¡Oh, amigo que estas líneas lees, ten piedad del argumentista, si a veces la trama no te pareció "tan buena" como debiera ser!… 
 
  Breccia 
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