EL OTRO ALVAREZ CAO

 

Nota de Carlos R. Martinez

*  A lo largo de casi treinta años, Julio Alvarez Cao supo forjarse un nombre en el ámbito de la historieta argentina merced a su trabajo como guionista, una obra que acumula títulos como “El Cabo Savino”, “Capitán Camacho”, “Historias de un porteño viejo”, “Pier el Corso”, la magnífica  “Pehuén Curá” (la dibujada por Arancio) o “Carbajo, Ganzúa y Cía” entre muchos otros, varios de los cuales firmó con su propio nombre y otros como “Roque Guinart”  nombre que tomó de un personaje que aparece en el El Quijote. Muy posiblemente esa extensa trayectoria como guionista haya relegado su anterior tarea como dibujante, al punto que quizá muchos hayan olvidado y otros directamente ignoren dicha etapa profesional.
 *  Emparentado directamente con dos grandes figuras del dibujo argentino, Eduardo Alvarez y José María Cao, baluartes de revistas como Caras y Caretas, PBT y Fray Mocho no es extraño que Alvarez Cao haya elegido en su juventud el camino de Bellas Artes, estudios que realizó junto a su gran amigo Carlos Casalla. Precisamente, de una nota que la revista  Superhumor les hizo a ambos en 1981 surgen los datos que permiten reconstruir los pasos iniciales de Julio Alvarez Cao en la historieta, según su propio testimonio.-
 *  De acuerdo a dicho relato,  a fines del año 1951 el notable periodista y poeta Raúl Gonzalez Tuñón le comenta a Alvarez Cao que existían posibilidades de trabajo  en Editorial Abril y deciden presentarse como guionista y dibujante respectivamente. A González Tuñon lo rechazan y Julio es aceptado como dibujante. Logra pasar las primeras pruebas pero posteriormente su falta de experiencia le impide cumplir con los plazos de entrega del material, ante lo cual se vuelca a la realización de guiones  teniendo como maestro a Julio Portas. De esa primera etapa como guionista su primer trabajo firmado fue “Tony Apolo”, que –al menos en 1958- dibujaba en Misterix el español Carlos Cruz.-
 *   Promediando la década del cincuenta Julio Alvarez Cao logra por fin convertirse en dibujante de historietas. En esos comienzos hace, según sus propias palabras, “ el dibujo de adaptaciones desde Van Dine a “El delator”, en una época en que Intervalo publicaba cosas como “Eugenia Grandet” o cualquier otra novela”. También tendrá cabida en las páginas de D’Artagnan donde, amén de otros trabajos, realizó una serie de historietas con tema deportivos escritas por Roberto Valenti, uno de cuyos episodios con el título de “¡Campeones!” apareció en el Nº 7de la citada revista, en diciembre de 1957.
  *   A su labor en Columba suma luego sus trabajos en Editorial Lainez, para la cual realiza “Capitán Rick” y “Rio Kid” en Puño Fuerte. El lanzamiento en 1959 de la revista Impacto –realizada por Lainez mediante un convenio con Syndipress -la agencia que encabezaban los dibujantes Julio Cotignola y Horacio Videla- le da a Julio Alvarez la posibilidad de realizar sobre guiones propios “Crimen Club” y “Billy Brandy”, varios de cuyos episodios estuvieron dedicados a un tema que lo apasionaba, “su gran metejón” como confiesa en la referida nota de Superhumor: el de los cangaceiros, los bandidos rurales del Nordeste brasileño y en especial de unos de sus mas temibles jefes, “El Lampeao o “Lampiao”, un tema que años más tarde, ya volcado exclusivamente a su labor de guionista volverá tomar para un episodio de la serie “Pier el Corso”, que dibujaba Juan Dalfiume.
  *   Otro de sus trabajos de aquellos años fue “Sargento Tommy” para Editorial Bruguera aunque el grueso de su producción tenía como destino las revistas de Columba, donde a manera de ejemplo pueden citarse los títulos de historias unitarias  como “Los patines de hielo, o “Guerra secreta”, bélica y de espionaje respectivamente. A ello hay que sumar que, cuando la carga de trabajo le impedía a Carlos Casalla cumplir con todos sus compromisos, era Julio el encargado de dibujar “Cabo Savino”, esto por supuesto antes de que Casalla le vendiera a Columba los derechos del citado personaje, a inicios de los setenta.-
  *   La etapa de dibujante de Julio Alvarez  se cierra hacia 1961 o 1962, ya que como manifiesta en la nota a la que hicimos alusión y que data de 1981: “ con este trabajo vivo, con altibajos, desde hace veinte años. Yo deserté de la pintura, como del dibujo, como de tantas cosas….Pero este oficio me apasiona (…)”. Esa pasión se trasluce en su estilo de dibujo, que aunque un tanto desmañado cumple con eficacia su labor de mostrarnos lo que el guión expresa, Hay en ese estilo -y salvando las distancias- lecciones muy bien aprendidas de Pratt en cuanto al uso del blanco y negro aunque muchas veces abusando de los primeros planos y planos medios en detrimento de escenas de conjunto.-
  *   Pero no nos metamos en honduras, dejemos que cada uno en función de las imágenes que acompañan esta nota haga su propio análisis. Profundizar en otro tipo de consideraciones sería alejarnos del objetivo básico de esta nota: recordar los breves años en que ese porteño de Caballito dejó de ser Julio Alvarez Cao para convertirse en Julio Alvarez (así figuraba en los créditos de cada historieta) o incluso apenas en Alvarez, (todo en minúscula y encerrado en un rectángulo) como firmaba sus trabajos en aquel período previo a su retorno a la máquina de escribir. (Carlos R. Martinez).-

 
DETALLE DE LAS IMÁGENES QUE ACOMPAÑAN ESTA NOTA
-Página final de “Los patines de hielo”
-Página inicial de “Rio Kid”, publicado en la revista Puño Fuerte Nº 533
-“Billy Brandy”, publicada en Impacto Nº 8
-“Campeones”, publicada en D’Artagnan Nº 7, diciembre 1957
-Foto de Alvarez Cao en 1981
Billy Brandy (Un cuento de Navidad – Impacto nº7)
Far West (Impacto nº7)

     

   

 

 

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